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¿Renacimiento nuclear o Garoña?

Garoña ha anunciado este viernes 14 pasado su enésima “amenaza” de cierre, aunque parece que esta vez va más en serio que las demás y dan definitivamente por perdido el pulso con el Gobierno. Para la industria nuclear acaba de nacer el “mártir Garoña” y tratarán sin duda de sacarle el máximo partido. Sin embargo más adelante en el post veremos que económicamente es un disparate continuar para Garoña con las nuevas condiciones establecidas por el Gobierno.** Y para la comarca no debería de tratarse de ninguna tragedia si se aprovecha la oportunidad para una transición inteligente de futuro. Conviene desdramatizar la situación: en España por cada GWh generado la eólica generaba antes de la crisis casi 5 veces más de empleo (el doble actualmente) en proporción que Garoña, lo que con 5 millones de parados es una muy buena noticia:

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(Referencias: [Balances 2010], aquí y aquí)

Pero vayamos por partes.

Desde el final de la década de los años 2000 se ha producido un cambio de discurso en la política de diversos gobiernos, más favorable a la energía nuclear y la industria se apresuró a acuñar el término de “renacimiento nuclear”. Esta postura constituyó un cambio frente al enfriamiento que produjo el bombazo de 1986 de Chernóbil. Así, el “renacimiento nuclear” se extendió entorno nuestro y las bondades de la reacción controlada en cadena parecían compensar sus inconvenientes (al fin y al cabo, ¡todas las fuentes de energía las tienen! También las renovables…). Por supuesto, una sociedad que idolatra la tecnología, y por tanto las soluciones tecnológicas constituye un caldo de cultivo proclive a este razonamiento (y algún lector se preguntará, ¿pero en vez de solucionar no será que crean problemas?).

En España, la energía nuclear viene cubriendo entorno al 20 % de la generación eléctrica. Como desde hace casi 20 años no se construye una central, esta proporción se ha ido reduciendo a medida que aumentaba la demanda. Respecto de la energía consumida útil en el país, la energía nuclear constituye apenas el 4,5 % (pensad que del total energético consumido útil, sólo un 21 % de la energía es eléctrica). Del resto, casi la mayoría (más del 70%) son productos derivados del petróleo y del gas. Por lo que convendría en el debate sobre energía nuclear en primer lugar separar churras de merinas, y entender que el pico del petróleo es un problema cuantitativa y cualitativamente diferente (se puede producir energía eléctrica de muchas formas; pero no se pueden sustituir así como así la excelente calidad energética de las energías fósiles).

Hemos dado las cifras en energía útil. Es ciertamente interesante que las estadísticas oficiales facilitadas por el Ministerio [Balances 2010] omitan a la energía nuclear de las tablas de energía final pero sí la desglosen cuando se representa la energía primaria. Y cuando se sabe que el ratio de energía primaria es el triple que de útil (o sea que se desperdician 2/3 sistemáticamente de la energía nuclear obtenida en el reactor), que a pesar de que el uranio proviene de países como Rusia, Australia, Niger, Kazajistán, Canadá, etc. se considera la nuclear como energía autóctona, y sabiendo que el mercado energético nacional es un juego de Oligopoly, las cosas parecen cuadrar más.

A nivel mundial los datos son similares: en 20 años su participación en la generación eléctrica mundial ha caído hasta el 14% en 2011. En cuanto a energía final útil, su parte de la tarta es casi marginal: menos del 2,5%. Por lo tanto el debate energético “urgente” en estos momentos no pasa por la energía nuclear. ¿Por qué entonces es este debate tan preponderante? Una posibilidad es que la generación nuclear sea tan aberrante que genere un rechazo proporcional. O bien también se puede tratar de una maniobra habilidosa para ocultar los verdaderos problemas (como los Dragones pueden eclipsar gas de esquistos). Sin duda alguna el rechazo está relacionado con el desacuerdo con las armas atómicas. Muy probablemente el Oligopoly también tenga que ver: si hay enormes centrales, habrá pocas centrales, si hay pocas centrales habrá pues pocas compañías operando. Para muestra un botón: la Central de Ascó produce ella sola entorno al 6 % de la energía eléctrica anual en España, y Endesa es su única propietaria. En realidad sólo 2 empresas: Iberdrola y Endesa (y mínimamente Gas Natural) son propietarias de todo el parque nuclear español.

(*Para un análisis del ciclo completo del uranio recomiendo leer el post de Antonio Turiel: “Los verdaderos riesgos de la energía nuclear”.)

Volviendo al tema del “renacimiento nuclear”, de hecho esta expresión constituye más una especie de estado de ánimo o voluntad que de expresión de la realidad. Como prueba el siguiente gráfico, en el que se muestra el histórico de número de reactores enchufados (en verde) y desenchufados de red (en naranja) a nivel mundial:

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Se han identificado varias causas claras de este declive a nivel mundial ([Schneider 2009 y 2012] para más información):

1- La “no-abundancia” de los recursos minerales de uranio,

2- Dramática escasez de personal cualificado

3- Mercados liberalizados; recordemos que mientras las empresas se quedan con el beneficio de la explotación, tanto el desmontaje como la gestión ad infinitum de los residuos nucleares es tradicionalmente responsabilidad del Estado. Además, en caso de accidente grave, se puede imaginar el lector quién paga la factura (aparte de las consecuencias directas en la población que se pudieran producir). Una versión más del muy conocido “privatización de los beneficios y socialización de las pérdidas”.

Así, tras la “toma de experiencia por parte de los gobiernos” de los verdaderos costes de la energía nuclear y la (semi)liberalización de los mercados eléctricos, no parece que abunden inversores ni empresas dispuestas a involucrarse en proyectos que requieren inversiones tan elevadas, con tanto coste, y cuyos beneficios no están tan claros cuando no se externalizan los inconvenientes (o cuando no se asegura que durante las varias décadas de operación éstos no vayan a ser internalizados).

4- La energía nuclear es la único cuyos costes aumentan en el tiempo (principalmente para asegurar niveles de seguridad).

De nuevo tomamos como ejemplo la central de Santa María de Garoña. Se le pide un impuesto para “contribuir” al coste de la gestión de los residuos de más de 150 millones de euros anuales, y unas mejoras de seguridad post-Fukushima (ambas centrales son tecnológicamente hermanas) de más de 120 millones de euros. Teniendo en cuenta que los beneficios anuales son de “sólo” (!) 250 millones y estaba previsto su cierre en julio, las cuentas están claras. Esto es lo que ocurre cuando se internalizan (una parte de) los costes de la tecnología nuclear: ¡que sencillamente ya no es rentable!

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En palabras de [Schneider 2009]:

“La situación en la segunda década del siglo 21 será radicalmente diferente de la década de 1980. En los primeros días de la la industria nuclear se sabía menos sobre los desafíos financieros y técnicos de la cadena del combustible nuclear, y este vacío proporcionó a la industria un margen sustancial. Las instalaciones nucleares se beneficiaron de la capacidad de pasar gran parte del riesgo de la inversión a los contribuyentes, aplazar las preocupaciones sobre residuos nucleares y desmantelamiento de las plantas, y no hacer frente a la competencia de los diferentes generadores y de los mercados competitivos de electricidad. Teniendo en cuenta la pérdida de cientos de miles de millones de dólares de capital en las anteriores oleadas de construcciones nucleares, y obviando los problemas existentes en gestión de residuos, proliferación, y financiación, el desafío a los grandes planes nucleares es inevitable.”

“Simplemente, las ratios de inversión y construcción de la década de los 80 no se pueden repetir treinta años más tarde. La industria nuclear y las empresas enfrentan desafíos en un ambiente industrial que ha cambiado radicalmente. Hoy el sector, público o privado, tiene que afrontar gastos de gestión de residuos y desmantelamiento que superan con creces las estimaciones del pasado, incluso si la parte del león del coste es, a menudo, asumida por fondos públicos. También tiene que competir con un sector del gas y del carbón en gran parte modernizado, y con nuevos y potentes competidores en el nuevo sector de las energías renovables.

El accidente de Fukushima viene a dar la puntilla a la ilusión del “renacimiento nuclear”; Japón, Alemania, Italia, etc. son demasiados renuncios significativos. A corto y medio plazo la industria sólo puede aspirar a mantener lo que hay, y probablemente aparecer en los mercados emergentes (China, India, etc.) empleando como eficaz argumento la mitología de la tecnología de occidente y el complejo de imitación que éstos poseen.

Garoña no lo han cerrado los ecologistas (¡ya les gustaría tener tanta influencia!), ni un órdago de las eléctricas, ni una obsesión por el Gobierno del PP por incumplir todas sus promesas electorales; sino simple y llanamente las tendencias mundiales del sector: todo el mundo ha oido hablar de Garoña, pero ¿quién ha oído hablar de algún nuevo proyecto en España (y prácticamente en Europa) de central nuclear en los últimos 20 años?

Por último, romper una lanza por la Wikipedia, que es capaz de producir artículos tan buenos y sopesados como el de la “Energía nuclear en España”.

Iñigo Capellán Pérez

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** Según Francisco Castejón, portavoz para temas nucleares de Ecologistas en Acción: “El impuesto sobre el combustible gastado que se debatirá mañana en el Congreso supondría una carga mucho menor para Garoña de lo que se ha declarado oficialmente. Frente a los 150 millones de euros de los que hablaron los propietarios de la central nuclear, los cálculos realizados por Ecologistas en Acción apuntan a sólo 24 millones anuales”. Ver noticia completa aquí.

Referencias

[Balances 2010] Estadísticas y Balances energéticos”. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. Consultado el 10-4-2011. <http://www.minetur.gob.es/energia/balances/Balances/Paginas/Balances.aspx>

[Schneider 2009] Mycle Schneider, Steve Thomas, Anthony Froggatt, Doug Koplow (2009): “The World Nuclear Industry Status Report 2009″. <http://www.crisisenergetica.org/article.php?story=20110208101410152>

[Schneider 2012] By Mycle Schneider , Antony Froggatt , Julie Hazemann (2012): “The World Nuclear Industry Status Report 2012″. <http://www.worldnuclearreport.org/>

– See more at: http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?cat=4&paged=10#sthash.Cu389mmw.dpuf

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Austeridad y sacrificios humanos para los dioses del mercado

La actitud que está tomando el gobierno del PP respecto a los recortes da la impresión de ir más allá de una estrategia racional de ahorro. Recuerda a los peores momentos de la tradición inquisidora y parece guiada por la intención de destruir todo lo bueno que hay en la sociedad española. Da la impresión de que nos están diciendo que la sanidad pública, la educación, la atención a los dependientes, la democracia y todo lo que están recortando son “placeres profanos” que deben ser sacrificados en aras de la competitividad; igual que los devotos cristianos de antaño debían mortificarse para que sus pecados fueran perdonados.

¿Qué estamos haciendo?¿Qué nos están haciendo?¿Tiene esto alguna lógica o simplemente responde a instintos irracionales arraigados en nuestro inconsciente colectivo o incluso nuestras tradiciones religiosas?

No puedo dejar pensar que nos estamos comportando exactamente igual que los habitantes de la Isla de Pascua cuando empezaron a colapsar. Probablemente, en Pascua, cuando las lluvias empezaron a escasear y las cosechas a disminuir, los sacerdotes dijeron al pueblo que habían sido vagos y no habían construido suficientes estatuas para los dioses, que habían “vivido por encima de sus posibilidades” y los dioses les castigaban negándoles las lluvias. Por eso las mayores estatuas de piedra encontradas en la Isla fueron las construidas poco antes del colapso y muchas de ellas quedaron inacabadas.

Probablemente les dijeron que tenían que trabajar más y comer menos, como nos dicen a nosotros, pero sin olvidarse de pagar los tributos que mantienen a los sacerdotes, porque “eso agrada a los dioses”; igual que nuestros gobernantes y banqueros no cuestionan que ellos puedan bajar sus sueldos ni sus beneficios. Y probablemente los pascuenses se esforzaron mucho y obraron de buena fe para intentar detener el colapso; pero todos sus sacrificios fueron en vano, porque estaban adorando a dioses falsos, que ni eran capaces de darles las lluvias, ni de devolver la fertilidad a la tierra. Más bien todo lo contrario. Sus dioses les llevaban a destruir, a base de construir grandes estatuas de piedra, aquello que realmente les daba de comer: los bosques de palmas que atraían la lluvia y protegían los suelos.

A ver si podemos nosotros pararnos a pensar un poco antes de seguir ofreciendo sacrificios humanos sin ton ni son en esta orgia de locura colectiva. Tenemos que salir de la crisis y es verdad que no podemos hacerlo sin asumir que tenemos en gran medida la culpa de ella. Debemos ser responsables, hacer examen de conciencia entre todos, buscar en qué nos hemos equivocado y encontrar la solución cambiando nuestro comportamiento. Pero no debemos hacerlo dejándonos guiar por supersticiones, creencias en falsos mitos, o difusos sentimientos de pecado y redención, sino usando la racionalidad y percibiendo la realidad del siglo XXI.

No es difícil darse cuenta de que, en gran medida, hemos convertido a esas cosas que llamamos “competitividad”, “crecimiento” y “economía de mercado” en los mitos de nuestro tiempo, pero ¿son realmente capaces de ayudarnos, o son tan útiles para salir de esta crisis como lo eran los dioses de la Isla de Pascual para convocar la lluvia?

¿Hay soluciones a la crisis? Probablemente las hay, pero no las encontramos porque no se encuentran donde las buscamos. Probablemente nuestra sociedad no es tan distinta de la de Pascua y no es descabellado pensar que, hoy igual que antaño, la crisis está causada por la escasez de recursos naturales. A nadie se le escapa que vivimos en un planeta muy poblado en el que todos queremos aumentar nuestro consumo mientras los recursos están empezando a escasear y encarecerse de forma muy alarmante. Si esto es cierto, y cada vez hay más datos que nos muestran que lo es, intentar salir de la crisis aumentando la “competitividad” o complaciendo a los “mercados” son estrategias igual de efectivas que los sacrificios que se hacían a los dioses de la Isla de Pascua.

Mucho antes de sacrificar lo más querido a nuestros viejos mitos tenemos que preguntarnos si éstos realmente sirven para algo o se han quedado completamente obsoletos. Si los habitantes de Pascua hubieran sido capaces de ver la falsedad de sus creencias ,remontar su crisis  habría sido complicado y no exento de penalidades, pero todo el potencial humano que gastaron en mantener sus viejos dioses lo podían haber utilizado en hacer una transición efectiva y no terminar colapsando.

¿Tenemos nosotros que sacrificar nuestra sanidad, nuestra educación, nuestros derechos y nuestra democracia para salir de la crisis? En absoluto. Si nos despojamos de todo aquello que nos sobra en forma de derroche de recursos, desigualdad, privilegios, ostentación y cultura del usar y tirar, podriamos conseguir un gran caudal de energía colectiva y recursos para realizar la transición hacia una civilización realmente viable. No es lo más fundamental, como la educación o la sanidad, lo primero que tenemos que sacrificar en estos momentos, lo primero que hay que sacrificar en tiempos de crisis son nuestras viejas ideas y creencias equivocadas que no nos dejan reaccionar ante una realidad completamente nueva.

Margarita Mediavilla

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Más reacciones a la carta abierta

A pesar de que los primeros días nuestra Declaración no tuvo prácticamente repercusión en los medios, a raíz de una entrevista realizada por Europa Press a Carlos de Castro,  se ha difundido mucho más  y hoy hay varios diarios que dan la noticia, aquí están los links de algunos:

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Respuestas a la carta al presidente

Presidencia del Gobierno ha contestado a nuestra carta abierta, aquí tenéis la respuesta. Un poco más abajo está también nuestra contestación. También se envió a todos los grupos parlamentarios del congreso y   podéis ver  lo que nos han contestado.

 

Respuesta de Presidencia del Gobierno

Madrid 21 de noviembre de 2012

Estimados Señores:

El presidente del gobierno les agradece la confianza que han depositado en él al trasladarle sus sugerencias e inquietudes relativas al modelo energético.

En primer lugar, es mi deseo informarles de que el Ejecutivo ha aprobado el Proyecto de Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética. Este texto armoniza el sistema fiscal español con una utilización más eficiente de los recursos energéticos, respetando el medio ambiente y logrando la sostenibilidad del sistema eléctrico.

Así, la nueva norma incorpora nuevos tributos y los ingresos obtenidos se destinarán a cubrir costes del sistema eléctrico. En este sentido, se incluye un impuesto uniforme a los ingresos por generación eléctrica, impuestos nucleares y un canon a la producción hidroeléctrica. Además, se aplicará el llamado “céntimo verde” al gas natural para su consumo y para generación de energía eléctrica.

El Proyecto de Ley servirá de estímulo para mejorar los niveles de eficiencia energética, asegurando una mejor gestión de los recursos naturales. Por lo tanto, el nuevo modelo representa una apuesta clara por la sostenibilidad energética y económico-financiera del sistema eléctrico español.

Por otra parte, como saben, en los últimos años algunas tecnologías incluidas en el régimen especial han superado con creces los objetivos de potencia instalada previstos, como es el caso de la energía eólica y las tecnologías solar termoeléctrica y solar fotovoltaica.

Pueden estar seguros de que estamos trabajando sin descanso y con ambición para lograr un futuro mejor para todos.

Reciban un cordial saludo.

 Jorge Moragas, Director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno

 

Nuestra respuesta a Presidencia

Valladolid, a 28 de noviembre de 2012

Estimados Presidente del Gobierno y Director de Gabinete de la Presidencia del Gobierno:

En primer lugar quiero agradecer su respuesta, cuyo texto adjunto, en nombre de los firmantes de la declaración y  del mio propio.

Quienes hasta ahora hemos leído su respuesta a nuestra carta sobre el futuro de energía no podemos dejar de tener la impresión de que el mensaje de la misma no ha sido comprendido. A la luz de los datos que están ofreciendo los científicos y agencias internacionales sobre el agotamiento del petróleo, las medidas que el Ejecutivo está tomando, aunque ustedes las califiquen de “ambiciosas”, las compañeras y compañeros que trabajamos en este ámbito científico y con quienes hemos tenido ocasión de compartir su respuesta, las consideramos pequeños parches inapropiados para la gravedad del problema.

Por otra parte, nuestra declaración intentaba alertar de que el principal problema energético en estos momentos se refiere a la escasez de gasolinas y gasóleos debida a la disminución de la producción de petróleo (que ya se está observando) mientras su respuesta se refiere fundamentalmente a la energía eléctrica. Les rogamos que reconsideren una revisión atenta de los documentos surgidos del curso

http://www.eis.uva.es/energiasostenible/?page_id=578

(actual: /portfolio/2012-el-futuro-de-la-energia-avances-tecnologicos-y-prospectiva/)

o bien muchos otros trabajos científicos que apuntan en la misma dirección, entre los que se encuentran algunos de nuestro grupo de investigación que explican claramente la diferencia entre los ritmos de agotamiento del petróleo y la energía eléctrica, como este:

http://www.eis.uva.es/energiasostenible/wp-content/uploads/2012/07/Energia-vision-global.pdf

(actual:/wp-content/uploads/2015/09/Energia-vision-global.pdf)

Así mismo queremos informarles de que enviaremos su respuesta a todos los investigadores y expertos firmantes de la primera declaración para que conozcan su respuesta, y salvo que nos indiquen expresamente lo contrario, publicaremos su respuesta en nuestra página web, donde figura la declaración:

http://www.eis.uva.es/energiasostenible/

Atentamente,

Luis Javier Miguel

 

Contestaciones a la carta por parte de parlamentarios:

(por orden de contestación)

  • Pedro María Azpiazu Uriarte parlamentario del Partido Nacionalista Vasco. Actual Diputado por Vizcaya.

muchas gracias

  • Alberto Garzón (IU),  Portavoz del grupo Izquierda Plural del Congreso

Te agradezco enormemente que me hayas hecho llegar tanto la declaración como el blog del curso. Es un material muy interesante y que ayuda a centrar muchos de los debates actuales.

  • José Segura Clavell, Portavoz en política energética del grupo parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados

Hace ya un par de días he recibido su atento escrito en el que me comunica al igual que a todos los miembros de la Comisión de Industria, Energía y Turismo del Congreso de los Diputados, que recientemente ha tenido lugar un curso en la Escuela de Ingenieros Industriales de la Universidad de Valladolid alrededor del sugerente tema de “el futuro de la energía” a la vez que me adjunta una declaración conjunta suscrita por los profesores asistentes al mismo sobre el sugestivo tema de la energía y la sostenibilidad.

Como primera medida quiero hacerle llegar mi agradecimiento por la deferencia que significa que un grupo de expertos e intelectuales motivados por el referido tema que les ha concitado, haya tenido la consideración de conectar con los Diputados que en diferente grado de intensidad analizamos las normas remitidas por el Gobierno y a los que nos corresponde la obligación de profundizar y desde esta institución esencialmente legislativa, coadyuvar al crecimiento de nuestro país.

Como bien sabe, en los últimos días hemos estado dictaminando el proyecto de ley remitido por el Gobierno sobre ?medidas fiscales para la sostenibilidad energética? ante la que los diferentes grupos parlamentarios nos hemos posicionado de diferentes maneras. Por ello es por lo que en otro correo, me ha parecido oportuno hacerle llegar la enmienda a la totalidad que hemos presentado desde el grupo parlamentario socialista así como las enmiendas parciales que hemos presentado al articulado.

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Gobernantes con cataratas y casas okupadas

Hace unos años, cuando pensábamos que la burbuja del ladrillo iba a estallar, el petróleo iba a seguir subiendo y la crisis económica era inevitable, reflexionábamos acerca de cómo podríamos adaptarnos para que el golpe fuera lo menos doloroso posible.

Pensábamos que para ello había que proteger lo más importante: el empleo, los servicios sociales, la vivienda, la sanidad, la cultura… Además creíamos que había que aprender a vivir de otra forma, usando menos recursos naturales pero consiguiendo más satisfacciones humanas. El camino no podía ser otro que el “menos es más”: necesitar menos para vivir mejor. Teníamos que aprender a movernos, divertirnos, curarnos y alimentarnos de otra manera, cambiando el consumismo derrochador por la solidaridad y el contacto entre las personas.

Pero el futuro se ha hecho presente y casi nadie estaba preparado para ello.

Y han llegado algunos jóvenes intentando sobrevivir en ese futuro que ya es presente buscando centros sociales autogestionados donde cubrir sus necesidades básicas de contacto personal, ocio creativo, cultura y vivienda con poco dinero y mucha ilusión; aprovechando las cosas y las casas que no se usan para compartirlas y reutilizarlas y reciclarlas.

Pero nuestros gobernantes siguen guiándonos hacia el futuro, el mismo futuro al que nos guiaban en el siglo pasado, sin pararse a observar los colores del siglo nuevo, porque sus ojos están llenos de cataratas y no los ven. Y esos gobernantes del pasado nos siguen guiando hacia un mundo lleno de grandes centros comerciales, grandes empresas transnacionales, grandes bancos y grandes burbujas especulativas. Y cogen a los jóvenes y les rompen sus reciclados y reutilizados sueños de futuro humano y solidario y los tiran a la basura. Son sueños inservibles, dicen con la arrogancia que les caracteriza, cosas del pasado contrarias al progreso.

Y esos gobernantes se piensan que nos llevan al futuro. Y lo peor es que muchos de nuestros vecinos les votan y también se piensan que vamos al futuro. Pero no se dan cuenta de que ese futuro es el futuro del siglo pasado y además vamos guiados por gobernantes con los ojos blancos de cataratas.

Marga Mediavilla

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Carta abierta al presidente del gobierno: la energía es el problema

Desde hace unos años los científicos que investigamos en recursos energéticos y las personas relacionadas de una u otra manera con la sostenibilidad estamos realmente preocupados. Numerosos geólogos llevan décadas prediciendo que el petróleo va a empezar a entrar en una etapa de paulatino agotamiento, es lo que se conoce como pico o cénit, fenómeno ampliamente reconocido en las publicaciones científicas especializadas.  Desde hace  seis años  los datos  de las agencias internacionales corroboran que este declive está ya sucediendo, mientras vemos cómo el precio del crudo aumenta año a año y se explotan recursos cada vez más remotos y contaminantes. El declive del petróleo no es un hecho aislado, ya que se estima que el resto de los combustibles de origen fósil y nuclear seguirá patrones similares  en las próximas décadas.

Una noticia de esta envergadura debería estar en las primeras páginas de los diarios desde hace seis años, pero no lo está. El petróleo es un recurso clave, que configura todo nuestro actual modo de vida y tiene, además, muy difícil sustitución, por ello su declive no puede dejar de tener gravísimas consecuencias sociales y económicas. Es por ello que un grupo de profesores, científicos, economistas y profesionales relacionados de un modo u otro con la energía hemos querido advertir a la sociedad española firmando esta declaración dirigida al gobierno  y también a toda la sociedad.

Confiamos en vuestra colaboración para la difusión de este hecho, ya que tenemos el firme convencimiento de que si la sociedad es capaz de tomar conciencia  seremos capaces de encontrar a tiempo soluciones  a la crisis energética, pero si seguimos ocultando el problema, cuando queramos reaccionar tendremos muy pocas posibilidades de éxito.

Los firmantes de esta declaración somos profesionales relacionados de un modo u otro con la energía: profesores de universidad, ingenieros, científicos, economistas, etc. El objetivo de la misma es llamar la atención del gobierno y la sociedad española sobre la crisis energética que estamos viviendo, la cual, en medio de la vorágine actual, está siendo olvidada. Lo hacemos porque tenemos el firme convencimiento de que el energético es un aspecto clave de la actual crisis que vive nuestro país.

Por el desarrollo de nuestra actividad profesional sabemos bien que la energía es la base de la tecnología y es, en definitiva, el motor de toda la economía, y vemos que cada vez hay más consenso científico acerca de las previsiones de un importante descenso de la disponibilidad mundial de energía, en primer lugar de la más versátil y usada, el petróleo, a partir de esta misma década. En los datos históricos de estos últimos años se puede observar un sospechoso estancamiento en la producción de petróleo mundial, mientras su precio aumenta. Ello corrobora las predicciones de numerosos expertos que hablan del declive de todo tipo de petróleos en esta década. Es también reconocido por la propia Agencia Internacional de la Energía que el crudo barato y de fácil extracción empezó a disminuir hace seis años. Una disminución similar se espera para el resto de los combustibles: gas natural, carbón y uranio que, con gran probabilidad, habrán entrado en declive antes de 2040.

A pesar de la importancia de estos datos, las noticias sobre la crisis energética, no están en los debates parlamentarios, ni en los programas políticos, y, dada la relevancia que ello tiene para todos los ciudadanos, consideramos que este silencio es una grave falta de responsabilidad política.

Sería ingenuo esperar que este declive y encarecimiento de recursos tan vitales no tuviera importantes consecuencias sobre la economía, especialmente la de aquellos países que, como el nuestro, se han acostumbrado a un alto consumo pero apenas poseen recursos energéticos no renovables. Ya se está haciendo evidente que tenemos muchas dificultades para pagar nuestra factura energética que, sólo para el petróleo, equivale al 4% de nuestro PIB, y más aún en el actual contexto de crisis económica y endeudamiento. Es más, muchos también pensamos que esta escasez energética está en la base de la inestabilidad económica mundial y creemos que no es posible solucionar la crisis económica sin solucionar primero la energética.

Cabe la posibilidad de que, ante el agotamiento de los combustibles fósiles, caigamos en la tentación de explotar recursos cada vez más inaccesibles como el gas o petróleo de esquisto por métodos de fractura hidráulica (como ya estamos viendo en nuestro país). Este tipo de extracciones no dejan de ser sino parches que no resuelven los problemas a medio plazo y ofrecen frecuentemente un remedio peor que la enfermedad, pues tienen nefastas consecuencias sobre recursos como tierras fértiles, bosques y acuíferos, que no sólo son vitales para el medio ambiente y la salud de las personas, sino también el capital que sostiene numerosas actividades económicas.

Ante este agotamiento de los combustibles fósiles sólo cabe una paulatina sustitución por energías renovables, pero conviene no engañarse con utopías tecnológicas, la transición no va a ser sencilla en absoluto. Los datos muestran que el declive del petróleo no va a poder ser compensado, al menos en los tiempos previstos y en los volúmenes que esta sociedad mundial está exigiendo en la actualidad. Los sustitutos tecnológicos que tenemos en estos momentos a nuestra disposición son todos ellos son muy inferiores en prestaciones y llegan demasiado tarde. En estos momentos creemos que la única forma de hacer frente de forma eficaz al pico del petróleo es mediante la adopción de audaces medidas de ahorro.

Por otra parte, es necesario continuar con el desarrollo de las energías renovables para frenar, en la medida de lo posible, el cambio climático y prepararse ante el previsible encarecimiento y declive del carbón, el gas natural y el uranio en las próximas décadas. Para ello es preciso apoyar la investigación en tecnologías de generación, acumulación y eficiencia energética y no frenar la implantación de energías renovables. Todo ello debe hacerse con importantes medidas de regulación desde las administraciones públicas ya que, como estamos viendo, las fuerzas del mercado son muy insuficientes para ello, y en muchos casos sus intereses apuntan en dirección contraria al interés general de la sociedad. Es preciso que se lleve a cabo, además, una importante campaña de concienciación sobre este problema, ya que la ciudadanía no percibe su importancia, como consecuencia de la discreción con que aparece en los medios de comunicación y en las agendas políticas.

Si no somos capaces de afrontar la crisis energética, lo que podemos fácilmente prever es el agravamiento de nuestro endeudamiento, la continuación de la crisis económica, el empobrecimiento de toda la sociedad, la obsolescencia de nuestras infraestructuras, el encarecimiento de la producción de alimentos y otros bienes de consumo, etc. todo ello agravado por las consecuencias derivadas del cambio climático.

El gobierno español debe abrir los ojos ante esta enorme realidad y darse cuenta de que urge cambiar rápida y decididamente hacia otros patrones de consumo y producción de energía. En sus manos está concienciar y movilizar masivamente a la población española o seguir silenciando problemas tan graves como los aquí expuestos.

En Valladolid a 20 de septiembre de 2012.

  • Fernando Frechoso Escudero, director de la Cátedra de Energías Renovables de la Universidad de Valladolid
  • Carlos de Castro Carranza, profesor del Departamento de Física Aplicada de la Universidad de Valladolid
  • Luis Javier Miguel González, profesor del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid
  • Margarita Mediavilla Pascual, profesora del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Automática de la Universidad de Valladolid
  • Óscar Carpintero, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid
  • César Chamorro Camazón, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid
  • Eloy Velasco Gómez, profesor del Departamento de Ingeniería Energética y Fluidomecánica de la Universidad de Valladolid
  • Francisco Castrejón, Director de la Unidad de Teoría de Fusión del CIEMAT
  • Pedro Prieto Pérez, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro de ASPO
  • Ignacio Cruz Cruz, director del Departamento eólico del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT)
  • Gorka Bueno Mendieta, profesor del Departamento de Electrónica y Telecomunicaciones de la Universidad del País Vasco
  • Gustavo Duch Guillot, ex director de Veterinarios sin Fronteras y escritor
  • Xoán Doldán García, profesor del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Santiago de Compostela
  • Francisco Álvarez Molina, Ex presidente de la Bolsa de París y presidente de “ETICA Family Office”
  • Jordi Pigem, Filósofo de la ciencia y escritor
  • Juan Martínez Magaña,  profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la UPC
  • Antonio García-Olivares, Científico Titular Instituto de Ciencias del Mar CSIC, Barcelona
  • Rosa Lago Aurrekoetxea, profesora en el departamento de Tecnología Electrónica de la UPV/EHU y miembro de Ekopol.
  • Joan Martinez Alier, investigador, ICTA, Universidad Autñonoma de Barcelona. jma
  • Florent Marcellesi, Coordinador de EcoPolítica
  • Jorge Riechmann, profesor titular de Filosofía Moral de la UAM  y ex-director del Observatorio de la Sostenibilidad en España.

 

más adhesiones y comentarios

Estudios sobre la transición energética  y la sustitución del petróleo

Más publicaciones sobre el futuro de la energía aquí y también aquí.

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El Dragón de Mutriku

Desde hace más de un año ruge a la entrada de la pequeña bahía de Motrico en Guipúzcoa, para asombro de visitantes y locales, lo que éstos últimos han bautizado como el “Dragón de Mutriku”. Podéis escucharlo rugir en el siguiente vídeo:

Existen diversas tecnologías para aprovechar la energía del oceáno: centrales mareomotrices, aquellas que aprovechan la energía térmica oceánica, turbinas maremotrices, unidades de tipo “flotador”, etc.

Este atronador dique es la primera central undimotriz (es decir, que aprovecha la energía de las olas para generar electricidad) que opera de forma comercial en el mundo. Comenzó a funcionar en 2011 y el verano pasado cumplió su primer año. Las expectativas puestas en esta fuente de energía (no nueva, puesto que los molinos de mareas han estado funcionando desde hace siglos en las costas atlánticas europeas, incluidas las cantábricas) son muy grandes, como se puso de manifiesto por la pompa de la inauguración de la central por el propio lehendakari y el interés de la prensa. Incluso la “imprescindible” Agencia Internacional de la Energía se ha interesado por ella en su breve tiempo de funcionamiento.

En principio parece una interesante propuesta estratégica de los gobiernos vascos a través del Ente Vasco de la Energía (EVE) de múltiples objetivos provechosos -volveremos sobre este asunto más adelante-: generar un sector de investigación y productivo en el área de la energía marina -renovable- con la colaboración entre universidad y empresa, así como reducir su dependencia de combustibles fósiles y exterior.

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El titular de la noticia que enlazábamos más arriba nos puede orientar sobre el potencial y nivel de madurez en investigación y desarrollo de este tipo de energías: “La planta de olas de Mutriku genera en un año la luz que consumen 200 personas”. Está previsto que cuando alcance su funcionamiento óptimo triple la producción, por lo que en términos energéticos se cubrirían las necesidades de unas 600 personas (600 MWh anuales). Para ver de otra forma el orden de magnitud, comparamos con la producción de 1 aerogenerador de 2 MW (los que se instalan habitualmente), a un 23% de factor de carga (media en España en 2011): 460 MWh anuales. Si comparáramos con los aerogeneradores de mayor potencia que ya se están empezando a instalar de 3 MW, la energía producida por un único molino de estas características superaría la generación anual de la central -aún experimental, no olvidemos- de Mutriku.

Los números del párrafo anterior ilustran la inmadurez de esta tecnología; se estima que antes de una década no será generalizable comercialmente [EVE2012]. Sin embargo, debemos también llamar la atención de que estos bajos números se deben a que el potencial para el aprovechamiento de esta energía es relativamente pequeño, comparado con los “más abundantes” recursos renovables eólico y solar -aunque con límites más cercanos de lo que se tiende a creer (por ejemplo, ver en el apartado de “Publicaciones Académicas” los drafts “Global Solar Limit” y “Global Wind Limit“).

El propio EVE proyecta para 2020 una mínima participación de la energía de las olas (que incluye no solo las centrales undimotrices sino otras tecnologías) en el mix eléctrico vasco.

Contextualización en el panorama económico y energético

Por lo tanto, aunque la apuesta estratégica tiene las -a priori grandes- ventajas arriba enunciadas, es necesario contextualizarla en el paradigma energético y económico actual. Todos somos conscientes de que nos encontramos en una crisis económica profunda, que es a su vez agravada (si es que no está  estrechamente relacionada) por una no menos profunda crisis energética, ambas aderezadas por el agravamiento del medio ambiente en general, que ya nos está empezando a pasar factura, y cuyo ejemplo más claro es el del –ya inevitable– Cambio Climático. En 1992 la comunidad científica advertía que si no se actuaba urgentemente introduciendo cambios fundamentales en el sistema socioeconómico no sería posible evitar la colisión de la humanidad con la Biosfera en una o pocas décadas próximas. Hoy, este año, tan sólo dos décadas después, un equipo multidisciplinar de 22 científicos de renombre internacional ha hecho balance y han confirmado las previsiones estimando que prácticamente existe la certeza de que este cambio “abrupto e irreversible” en la Tierra se producirá en algún momento del siglo XXI.

Que la época del petróleo barato se ha acabado no lo duda ya prácticamente nadie (aquí tenéis otro link, aunque basta asomarse a cualquier gasolinera para comprobarlo), ni muchos países productores (que van reconociendo el pico a medida que lo sobrepasan), ni la UE, ni la Agencia Internacional de la Energía. Las posiciones “oficialistas” han mudado súbitamente de un negacionismo inmutable a admitir el hecho casi de forma natural. El conocido como “peakoil convencional”, momento en el que se alcanzó el máximo de extracción de petróleo convencional y que la IEA fechó en 2006, podría ser el primero de una serie de sucesivos picos en el resto de los recursos fósiles: gas, uranio y más lejano, el carbón. (Por no mencionar otros recursos de creciente escasez como el agua o determinados materiales).

Una prueba indirecta pero inequívoca de la escasez de recursos energéticos fósiles a la que nos encaminamos es el interés por nuevas tecnologías que tratan de aprovechar bolsas “residuales” de energía mediante procesos de mucha menor rentabilidad económica, energética y con consecuencias devastadoras para el medio ambiente como el fracking, [Bermejo2012] y que recientemente ha movilizado intensamente a las poblaciones de los territorios afectados en España, principalmente en el rectángulo Cantabria-Palencia-Burgos-Euskadi. Resulta llamativo que tras décadas de extracción de recursos principalmente en el Sur -que podría ser calificado de expolio en numerosos casos-, estas actividades especialmente contaminantes y degradadoras del territorio se estén intentando implementar actualmente también en el Norte.

De nuevo comparando órdenes de magnitud en Euskadi, y dando como válidas “sólo” las reservas de gas declaradas en el yacimiento de Gran Enara en Álava (184.500 millones de metros cúbicos o 184,5 bcm), suponiendo que se extrajera hasta la última “gota” y se empleara para generar electricidad al 50% de eficiencia, se obtendrían unos 1000 TWh, es decir cubriría entorno a 60 veces la demanda en Euskadi del año 2010.

 Por lo tanto, parece ahora más clara la verdadera estrategia principal del Gobierno Vasco (y en general de los sistemas de poder occidentales): la continuación de un modelo basado en el consumo de energías fósiles, con ciertos tintes verdes por razones compartidas de marketing (opinión pública) y de intento de diversificación energética. Y es que, estratégicamente, al menos hasta ahora, las renovables han sido consideradas más como un “complemento” de las energías fósiles convencionales que como sus sustitutas, cerrando la puerta a la transición energética (esperamos ahondar en el futuro sobre esta idea).

  Concluyendo

Nuestro sistema económico es intrínsecamente dependiente de la disponibilidad de flujos crecientes de energía de alta densidad barata: desde la agricultura hasta el transporte (que sustenta a la globalización), pasando por todo el sector industrial y de servicios; energía que hasta ahora provenía de los combustibles fósiles. Pero el fin de este periodo se acerca, nuestra crisis energética la tenemos ahora, por lo que potenciales “parches” que podrían cubrir una porción limitada del mix no antes de una década, podrían aparecer como una “distracción” del problema principal: en economía los tiempos importan.

Con estas palabras no se quiere ni mucho menos despreciar el -auténtico- interés y potencial de la energía marina, que podría ser ciertamente muy interesante en el futuro, pero con estrategias distintas a las promovidas actualmente. Podemos generalizar estas conclusiones para toda tecnología que suponga una inversión significativa -¿distracción?- en tiempo, dinero y “esperanzas para la sociedad” para potenciales relativamente modestos (podríamos pensar también 06).

Por supuesto, si como parece en el futuro próximo viviremos importantes restricciones energéticas, nos tendremos que adaptar a ellas, de forma suave o más abruptamente. Esta transición dependerá de los ritmos de agotamiento y de nuestra capacidad de adaptación, que incluye la innovación tecnológica pero también la social: y para ésta última no existen inversiones multimillonarias que puedan realizarse de un año para otro. Y es en este área dónde más déficit tenemos: nos falta un verdadero debate en el que se forme y participe la ciudadanía. La imposición de la fe en la mejora tecnológica mediante estas “soluciones innovadoras” constituyen además un peligroso espejismo mediante el cual la sociedad, por ignorante, no es consciente de la gravedad del problema.

Porque existe la posibilidad de que esta transición no se realice suavemente, resulta primordial involucrarse y evitar así posibles futuros “Auschwitz” [Amery2002] (si es que consideramos que no se están produciendo ya en algunos países del Sur) o “Soylent Greens“. ¿Por qué no apuntar a soluciones más realistas y sencillas (al menos en términos físicos) como podrían ser políticas que se orientaran a la reducción -absoluta- de las demandas energéticas? Que nuestro sistema económico sea capaz de desmaterializarse sin dejar de crecer está todavía por demostrar, siendo muchos además los que argumentan que un cambio tan radical implicaría necesariamente un cambio de sistema en sí mismo (lo que por otra parte no sería mayor problema, siempre que fuera un cambio “a mejor”). ¿Por qué no tender a decrecer nuestro sistema hasta adaptarlo a la biocapacidad de los ecosistemas manteniendo la prosperidad de las personas? es un campo que ya se había explorado en los 70 y que vuelve con fuerza en los últimos años; esperemos que podamos explorarlos también desde este blog.

Mientras tanto, el Dragón seguirá rugiendo al mar en la bahía de Motrico los próximos años, ¿no nos estará intentando advertir de algo?

 Iñigo Capellán Pérez

Más información:

1- Obra de ingeniería de la Central de Mutriku: http://www.caminospaisvasco.com/Profesion/Obras/central-oleaje-mutriku/central-oleaje

2- “Fracking, una apuesta peligrosa”. Fracking Ez Araba. <http://frackingezaraba.org/2012/09/presentacion-del-monografico-fracking-una-apuesta-peligrosa/>

Bibliografía:

[Amery2002] Carl Amery: “Auschwitz, ¿Comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor”.

[Bermejo2012] Roberto Bermejo: “Análisis del gas no convencional: reservas y rentabilidad”, Fracking, una apuesta peligrosa. Fracking Ez Araba. <http://frackingezaraba.org/2012/09/presentacion-del-monografico-fracking-una-apuesta-peligrosa/>

[EVE2012] “Estrategia Energética Euskadi 2020”, Ente Vasco de la Energía. <http://www.eve.es/Planificacion-energetica-e-infraestructuras/Estrategia-E2020.aspx>

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Chávez hasta en la sopa

Hemos escuchado mil veces ese postulado físico que afirma que la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Un postulado que,  después de Einstein, sigue vigente si consideramos que la masa es, también, energía. La rotundidad de la frase parece contradecir a quienes  pretenden poner de manifiesto que existe un problema energético.  Si es cierto que la energía no se destruye ¿dónde está el problema? En no saber diferenciar energía de energía válida para ser utilizada como herramienta, en no entender que cuando la energía se almacena en forma de calor hemos pasado de tener una solución a tener un problema. No es energía lo que falta sino capacidad para que solvente las necesidades de una sociedad desarrollada con la premisa de que la energía era infinita.

El descubrimiento del fuego, de la rueda, de la máquina de vapor, la domesticación de animales para que realizasen labores agrícolas o de carga, las aplicaciones de los hidrocarburos, son considerados, con razón, hitos en la historia de la humanidad porque sirvieron para multiplicar la energía que el hombre podía, por sí mismo, desarrollar. Hoy cuesta menos sudor transportar miles de toneladas de uno a otro continente que antaño mover unos kilogramos de una cueva a la vecina, trabaja menos mi hermano labrando muchas más hectáreas que mi abuelo con su par de mulas. Pero no todo iba a ser ventajoso, la brutal necesidad de energía para poner en marcha a diario todos los engranajes, nos ha convertido en sociedades dependientes del petróleo. Sin él no habría nada de lo que vemos a nuestro alrededor, nos veríamos obligados a reinventarnos. Pensar en ello parece descabellado, catastrofista, pero analizando los movimientos geoestratégicos de las grandes potencias podemos dar como ciertas las hipótesis de esos científicos agoreros que alertan del fin de una era. En fin, conclusiones a las que uno llega cuando trata de entender por qué hay más páginas dedicadas a las elecciones venezolanas que a las gallegas.

Joaquin Robledo.

Publicado en “El Norte de Castilla” el 11-10-2012

http://joaquinrobledodiaz.blogspot.com.es/2012/10/chavez-hasta-en-la-sopa.html

 

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Reflexiones de un ingeniero acerca de una semilla de tomate

Imagina que se inventara un aparato del tamaño de un teléfono móvil que, si lo plantásemos en un terreno y le proporcionáramos agua y energía suficiente, en tres o cuatro meses nos generase una fábrica completa de tornillos, puertas o automóviles. Es más: imagina que el aparato tomase todos los materiales para construir la fábrica de los minerales que se encuentran en el propio suelo. Más todavía: imagina que no tenemos que darle ni siquiera energía, porque el aparato posee una pequeña batería con la cual es capaz de abastecerse el tiempo suficiente para crear unos minúsculos paneles fotovoltaicos y, a partir de ese momento, ir creando toda una estructura de paneles solares para alimentar la fábrica.

Deja de imaginar, ese aparato ya existe: es una semilla.

El único inconveniente es que esa tecnología no es humana y no produce tornillos ni puertas ni automóviles. Es una tecnología de la naturaleza que supera inmensamente las tecnologías humanas y produce algo mucho más importante: alimentos. Quizá algún día los humanos dejemos de presumir de ser seres tecnológicos y sepamos apreciar la fabulosa tecnología puntera que posee una simple semilla de tomate.

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Curso de Verano de la UVa: “El futuro de la Energía: avances tecnológicos y prospectiva” (17-20 sept.)

El actual paradigma energético basado en el consumo de combustibles fósiles, petróleo sobre todo, ha permitido que en el primer mundo dispongamos de un volumen de energía neta suficiente para el transporte, la producción de alimentos y la generación eléctrica. Hoy en día, la inminente llegada al pico de suministro de petróleo y el cambio climático nos hace preguntarnos por el alcance e inminencia de ambos problemas y, por tanto, la supervivencia del actual modelo energético y de la sociedad configurada por él. Por ello hemos querido juntar a expertos en tecnologías y recursos energéticos para que respondan a una serie de preguntas como si podrán las energías renovables sustituir a los combustibles fósiles y a la energía nuclear; o para que nos ayuden a comprender mejor los avances tecnológicos acaecidos hasta la fecha y a conocer las “hojas de ruta” de innovación en los diferentes campos energéticos.

Toda la información sobre el curso e inscripciones en Centro Buendía.

Descargar el díptico del curso  —>

Entrevista a Carlos de Castro. Curso Límites del Crecimiento, Valladolid, septiembre 2011 from Red Valladolid en Transición on Vimeo.

Jornadas

  1. Lunes 17 sept: Introducción a la capacidad de explotación de las energías fósiles y perspectivas de las energías renovables; Energía eólica y fotovoltaica

  2. 18 sept: Energía nuclear y recursos fósiles no convencionales; Energía solar térmica y geotérmica

  3. 19 sept: Límites a los aprovechamientos de las energías renovables; El futuro del transporte y la agricultura en un mundo con escasez de energía

  4. 20 sept: Relaciones energía-economía; Ideas para una sociedad compatible con los límites energéticos. La economía del Bien Común

Lugar

Salón de Actos de la Escuela de Ingenierías Industriales (sede Paseo del Cauce)

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Inscripciones

Las inscripciones están abiertas del 21 de agosto al 12 de septiembre para cualquier persona. Dirigirse a:

Centro Buendía. C/ Juan Mambrilla, nº 14, 47003. Valladolid. España
Tlfnos: 983 18 78 05 · Fax: 983 18 78 01
Correo electrónico: inscripcion.centro.buendia@uva.es

Información completa aquí

Tasas de matrícula:

  •  MATRÍCULA GENERAL: 30 euros.
  •  MATRÍCULA REDUCIDA: 15 euros para alumnos, profesores, personal de la Universidad de Valladolid, miembros de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad, así como titulados en paro.
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