Monthly Archives: mayo 2012

Lecciones de Japón

japon1Estos años los japoneses y los océanos asisten a las consecuencias de los terremotos, tsunamis y centrales nucleares en Japón. Hemos contemplado cómo el país más avanzado en protección contra los terremotos se resquebrajó. Y Admiramos a los japoneses por su civismo y paciencia.

Bien, supongamos que admitimos ambas ideas, Japón es un país avanzado y cívico; lo que sigue sin duda valdrá para el resto del mundo.

Existen cientos de mojones señalizadores en Japón, algunos de 600 años de antigüedad, formando una línea de precaución.

 

Escrito en la piedra pone:

“Las viviendas elevadas significan la paz y la armonía de nuestros descendientes… recuerda los desastres de los grandes tsunamis. No construyas ninguna casa debajo de este punto”. Supongo que donde pone casa también vale poner “central nuclear”, ¿no?

La red de alerta sigue en pie, las casas, tras el tsunami, no…

Quizás por soberbia y sobre todo por falta de memoria. Ese pueblo civilizado y paciente no hizo caso a las advertencias escritas en piedras para que perduraran siglos.

Los japoneses tienen otro problema, como muchos otros países: son los residuos nucleares.

japon2Éstos necesitan ser aislados de los humanos no ya por siglos, sino por milenios. No ha habido ninguna civilización que haya durado más de 4000 años, diez veces menos que lo que los residuos que hoy estamos generando deberán ser “cuidados” por nuestra civilización.

El ejemplo de Japón es claro:

Nuestra civilización desaparecerá –ya lo está haciendo- y dejaremos un peligro que perdurará durante varias civilizaciones. Un peligro que ni siquiera señalaremos con el ánimo de que perdure. Y aunque fuera así, la soberbia y la falta de memoria de las personas del futuro harán que esas advertencias no sirvan para nada.

Pensar en la sostenibilidad del futuro significa no solo pensar en las generaciones del futuro, significa saber que éstas no serán más listas y sabias que las que crearon la red de advertencia frente a tsunamis en Japón. Significa, de hecho, que quizás ni siquiera estén más avanzadas tecnológicamente que lo que estamos ahora.

Claro que a parte de falta de sabiduría y de listeza, nos falta simplemente pensar en el futuro más allá de un par de días. Son ejemplos así los que, frente a nuestra fe absoluta y absurda en la tecnología, nos hace caer en la cuenta de que es imposible salvar ésta civilización, ni merece la pena intentarlo; pues esa misma fe tecnológica nos impide ser más listos, sabios y felices.

Pensar en la sostenibilidad del futuro es pues pensar en qué clase de civilización queremos reconstruir después de ésta.

 

Carlos de Castro Carramza

 

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¿Y si la crisis fuera el petróleo?

Es, probablemente, demasiado simplista achacar toda la crisis económica al precio del petróleo y no se puede negar que, en estos momentos, los problemas financieros son los  más inmediatos. Sin embargo, no deberíamos olvidar que, desde el año 2004 hasta ahora, el precio del petróleo se ha multiplicado por cuatro, y es evidente que esto afecta a todos los sectores de la economía: hunde a las compañías aéreas, inhibe el comercio internacional, encarece el turismo, hace menos atractiva la compra de coches, hunde a agricultores y ganaderos por el precio de los insumos…  en definitiva, hace mucho más difícil el crecimiento de todos los sectores que dependen de él, sobre todo en los países que no lo producen.

La verdad es que, con todas las consecuencias que tiene, lo difícil es no caer en la tentación de atribuirle al alto precio del petróleo la responsabilidad de la crisis global. Además, es posible que sus consecuencias  vayan mucho más allá del aumento de  costes y quizá tengan razón los que argumentan que las relaciones entre la energía y la economía son muy estrechas y el petróleo está incluso en la base de la crisis financiera actual.

A principio de los años 70 un geólogo norteamericano llamado Hubbert se preguntaba qué sucedería con la economía mundial si el consumo de energía  empezara a declinar. Esto le preocupaba especialmente porque él había observado que los yacimientos de petróleo siguen una curva de extracción en  forma de campana, de forma que, cuando se ha explotado aproximadamente la mitad, la extracción se hace forzosamente más lenta. Hubbert estimaba que en torno a 2005 se alcanzaría el máximo de extracción de petróleo de todos los pozos, tanto descubiertos como  por descubrir, y ese momento  marcaría el techo de toda la energía mundial. Su teoría se había visto confirmada en EEUU, que en 1970 había empezado a disminuir su producción,  como él había previsto 20 años antes.

Hubbert   observaba que hay dos construcciones humanas en constante crecimiento: la de la riqueza  real de los bienes materiales y la del dinero. También observaba que el dinero tiende a crecer en virtud del sistema bancario basado en el préstamo con interés, ya que el interés provoca un constante crecimiento de la masa monetaria. Hubbert  pensaba que este crecimiento monetario debía estar respaldado por un crecimiento paralelo de la riqueza física: si el dinero crece y no lo hace la riqueza física, el aumento del dinero se convierte en puramente especulativo, es sólo inflación. Además, la riqueza física  está alimentada con energía en todos sus aspectos;  la energía es, por definición, la capacidad de  realizar todo tipo de trabajos.

El consumo de energía y el volumen monetario  han crecido de forma paralela durante décadas  ¿Qué pasará el día que la energía no pueda crecer al mismo ritmo que el dinero porque se alcanza el pico  del petróleo?  Hubbert hablaba de se produciría una  “inestabilidad  financiera a gran escala”  hasta que se implantase un sistema monetario basado en interés cero y esto permitiera una economía no basada en el crecimiento y la estabilidad entre el mundo físico y el mundo del dinero.

Es hora de ver si las intuiciones de Hubbert  eran correctas, ya que  cada vez es más evidente que estamos viviendo el pico de la producción de petróleo mundial tal y como Hubbert predijo. La propia Agencia Internacional dela Energíaha reconocido oficialmente que el petróleo convencional (es decir, lo que Hubbert consideraba petróleo) alcanzó su máximo de extracción en 2006 y, aunque  ahora estamos intentando  cubrir la demanda con  petróleos de muy baja calidad y biocombustibles,  se observa que la producción total de todo tipo de líquidos se ha estancado  mientras su precio sube sin parar.  Viendo el estancamiento del petróleo y los problemas económicos mundiales actuales, es difícil no preguntarse si la crisis económica no es, simplemente,  esas “inestabilidades financieras a gran escala”  de las que Hubbert hablaba hace 40 años.

¿Y si realmente no tuviéramos una crisis financiera  sino algo mucho más profundo y complejo? ¿Y si estuviéramos viendo que los recursos naturales y la energía, que han sido poco relevantes durante décadas, se vuelven los actores más importantes de la economía? ¿Y si viéramos cómo crecen los países ricos en recursos naturales  y decrecemos los países europeos con fuerte demanda pero muy pocos recursos?   ¿Y si estuviéramos viendo que la globalización se cae porque se ha basado en un comercio internacional que requiere mucho petróleo? ¿Y si la actual crisis fuera completamente diferente a las anteriores porque estaríamos  viviendo un enorme cambio histórico marcado por el colapso del sistema bancario basado en  la deuda y el crecimiento?

Margarita Mediavilla Pascual, abril 2012. Publicado en El Norte de Castilla, 12 mayo de 1012

petroleo

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