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Una crónica de las jornadas del III Encuentro de Decrecimiento en Bilbao 2013 (I) – See more at: http://www.e

Este fin de semana tuve la suerte de asistir al “III Encuentro de Decrecimiento y Buen Vivir” en Bilbao organizado por 9 colectivos sociales (podéis descargar el programa aquí). Ya la diversidad de éstos es indicativo de la transversalidad de la propuesta decrecentista: organizaciones ecologistas, de cooperación y educación Norte-Sur, de economía alternativa y solidaria, un sindicato. Mi intención aquí es apuntar de forma un tanto informal las ideas, reflexiones y proyectos que desde mi prisma personal me parecieron más interesantes, así como entremezclar las mías propias. La densidad de proyectos presentados se condensó mediante mesas redondas seguidas de rondas de preguntas: en este primer post me centraré en el primer día, en que una moderadora perteneciente al colectivo Desazkundea entrevistó a Florent Marcellesi, Lorena Cabnal y Matxalen Legarreta entorno al concepto del TRABAJO y el Decrecimiento.

No me entretendré aquí en explicar la propuesta decrecentista. Para gente con prisa o que quiera refrescarse la memoria recomendamos la entrevista a Carlos Taibo realizada por Attac:

Carlos Taibo expone las ideas básicas del Decrecimiento.

(Otras fuentes: por ejemplo la web de referencia en castellano, o la visión de Gustavo Duch; aunque también está siendo duramente criticado desde otras perspectivas)

Como decíamos, este primer día se dedicó a desmenuzar y echar luz sobre los significados del concepto TRABAJO. Como ocurre con numerosas acepciones, con el paso del tiempo y la acción de diferentes influencias, los conceptos evolucionan cambiando de significado. Así, Florent Marcellesi recordaba que la palabra TRABAJO proviene del latín tripalium, que era un yugo dónde se azotaba a los esclavos en la época del Imperio Romano. Para aquellos que no lo sepan, en la Antigua Grecia y Roma, el trabajo era considerado indigno de los hombres libres, y éste era realizado por esclavos (interesante reflexión para una sociedad que se reclama heredera de éstas, y me pregunto ¿qué opinarían los antiguos de la Renta Básica de las Iguales?). Sobre las palabras y su significado, Lorena Cabnal nos contaba que en las lenguas de los pueblos originarios no existe una palabra que signifique “propiedad privada” (lógicamente pues no existía ese concepto), en unas comunidades basadas en la reciprocidad y las relaciones interpersonales. Lo que por cierto ayuda a entender el choque frontal de estas culturas con el sistema occidental cuando éste trata de implantarse en torno suyo: por ejemplo con los proyectos de expropiación de su territorio para proyectos hidraúlicos, cultivos de biofuels o mecanismos como los REDD.

Volviendo al concepto TRABAJO, los ponentes “europeos” (Florent y Matxalen) coincidieron en subrayar que este concepto como se entiende habitualmente en nuestra sociedad es un concepto extremadamente reduccionista, que sólo incluye aquella actividad remunerada y realizada fuera del hogar. Así, quedarían fuera todo el trabajo de cuidados y realizado en el interior de los hogares, realizado principalmente por mujeres, como denuncia desde hace décadas el movimiento feminista. TRABAJO encubierto, por cierto, sobre el que se apoya todo el sistema capitalista. Esta falta de valoración es tanto monetaria (trabajo “gratis”) como de no reconocimiento y estima. Tanto Matxalen como Florent aportaron datos reales que demuestran que de media, las mujeres trabajan entre 1 y 2 horas más que los hombres cada día.

Para entender el entronque del TRABAJO con la propuesta decrecentista es condición necesaria conocer cómo entiende esta propuesta el proceso del sistema económico: como un círculo vicioso en el que el sistema siempre tiende a más de todo (impulsado por el motor del interés – lógica que las monedas sociales con oxidación tratan de compensar), lo que redunda en crecientes impactos sociales y medioambientales:

circulo_infernal

Círculo del crecimiento, impulsado por la deuda y su devolución sujeta a interés.

A pesar de que algunas teorías económicas no admiten esta relación en el largo plazo (por ejemplo la Curva de Kuznets Medioambiental, CKM), el movimiento decrecentista y ecologista en general estima que los impactos son evidentes y son ya muy dañinos (más del 60% de los ecosistemas mundiales están en serio declive según la ONU [MEA 2005]): amén de otras limitaciones, la KZM estima que los daños medioambientales son reversibles, sino totalmente, sí en gran medida. Como ya vimos, esto no es cierto en todos los casos; y si no siempre se puede preguntar al Dodo… Sobre la importancia de la biodiversidad, que tiende a ser un concepto algo “abstracto” para nosotros homo urbanus, es interesante recordar aquel proyecto impulsado desde 1958 por Mao (en el marco de lo que se llamó, irónicamente el “Gran Salto Adelante”) en el que la población de gorriones de China fue prácticamente exterminada con el pretexto de que diezmaban las cosechas. Resultado: en los siguientes años aprendieron que los gorriones también actuan como controladores de plaga. ¿Cómo? Sufriendo la mayor hambruna de su historia con cifras que rondan los 40 millones de muertos, ¡hasta se vieron obligados a importar gorriones de la URSS! bendita solidaridad internacional. Este es un ejemplo interesante en el que la desaparición de una sola especie trastoca todo el ecosistema con repercusiones dramáticas también para la población humana. Y los estudios científicos indican que estamos en camino de la Sexta extinción (la tasa de extinción ya es superior a 4 de las 5 grandes extinciones que se han producido a lo largo de la historia, como se puede ver en el gráfico más abajo). ¿Seremos capaces de detener esta sangría según prevee la ECK?

Extinctions1

En el eje horizontal se expresa la extinción absoluta, el número total de especies extinctas. En el eje vertical, se expresa la tasa de estinciones. Como se puede ver, actualmente la tasa es superior a todas las extinciones masivas excepto la del Cretácico. Fuente, [Barnovsky et. al 2011].

Así pues, un proyecto decrecentista en esencia tendría que ser capaz de romper este círculo vicioso. Desde el punto de vista del trabajo, esta propuesta se concreta retomando una vieja demanda sindical (¿recordáis por qué se celebra el 1 de mayo?) pero que ha quedado olvidada en algún desván polvoriento: alcanzar la justicia social mediante el reparto del trabajo y la reducción de la jornada laboral.

Matxalen realizó una reflexión en torno al modo de valorización del TRABAJO frente a la monetarización y expuso las ventajas de basarse en políticas del tiempo para valorar todos los tipos de trabajos y el tiempo en todas sus dimensiones, defendiendo los Bancos de Tiempo como herramientas con muchas posibilidades.

Y por último y rompiendo con el paradigma occidental, Lorena explicó cómo el concepto TRABAJO no tiene cabida en la cosmogonía indígena: así, en lugar de “ir a trabajar a la huerta” ellos dirían “estoy con la azada en la huerta”, enfatizando la parte relacional y de compañía mediante la preposición “con”. Admite que obviamente el paradigma occidental de trabajo les ha alcanzado mediante el sistema capitalista. Sin embargo, recuerda que ya antes de que llegara el capitalismo occidental ya existía lo que el feminismo comunitario identifica con el “patricarcado ancestral originario”.

Seguiremos informando.

Iñigo Capellán Pérez

Referencias

[Millennium Assessment Report, 2005]  < http://www.unep.org/maweb/en/index.aspx >

[Barnovsky et. al 2011] Barnosky, A.D., Matzke, N., Tomiya, S., Wogan, G.O.U., Swartz, B., Quental, T.B., Marshall, C., McGuire, J.L., Lindsey, E.L., Maguire, K.C., Mersey, B., Ferrer, E.A., 2011. Has the Earth/’s sixth mass extinction already arrived? Nature 471, 51–57.

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¿Por qué basar todo en el crecimiento? (contestación a Vicenç Navarro)

El pasado 6 de febrero Vicenç Navarro, respetado sociólogo y catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, publicaba un artículo en El País titulado Las pensiones no están en peligro en el que criticaba a “aquellos que concluyen que el sistema público de pensiones en España no es viable como consecuencia de la transición demográfica” e indicaba que el incremento de la productividad, el crecimiento económico y el aumento de la población cotizante resolverían los “mal llamados problemas de viabilidad del sistema público de pensiones”.

Este artículo  fue contestado el 27 de febrero por Floren Marcellesi, coordinador de Ecopolítica, Jean Gadrey, economista y miembro del consejo científico de ATTAC Francia y Borja Barragué,investigador de la Universidad autónoma de Madrid, en otro texto aparecido en el Diario Público y titulado Las pensiones y el fin del crecimiento. Estos autores criticaban que Vicenç Navarro  basase  el futuro de las pensiones en el aumento de la productividad y el crecimiento económico, olvidando completamente la crisis ecológica.

A su vez, el profesor Navarro replicó indirectamente  en su blog el 7 de marzo, en una entrada titulada  El problema no es la falta de recursos sino el control de dichos recursos. En ella, aunque no cita directamente a estos autores, hace una crítica  a los “malthusianos” y al “movimiento ecológico conservador, que considera que el crecimiento económico en sí es negativo”.

Hemos creído importante contestar  porque este debate  evidencia un problema que estamos sufriendo. Personas procedentes de diferentes movimientos cuestionamos el actual modelo socioeconómico, pero lo hacemos centrándonos cada una en  nuestros aspectos particulares. Esta parcelación no es buena porque impide abordar correctamente el problema. No vivimos únicamente una crisis económica sino una crisis sistémica, que es a la vez una crisis social (de desigualdad), ecológica (de recursos, contaminación y biodiversidad), económica (desregularización, sistema financiero,  privatización), ética (cuidados, relación ser humano-naturaleza),  etc. No podemos resolverlas a base de centrarnos sólo en  uno de los aspectos particulares, debemos hacer un esfuerzo por colaborar y englobarlos todos en una visión sistémica.

Esto es complicado porque, con frecuencia, hablamos incluso lenguajes diferentes. Vicenç Navarro, por ejemplo, critica al movimiento ecologista que  “considera que el crecimiento económico en sí es negativo, pues está consumiendo los recursos que continúan percibiéndose como limitados, ignorando, de nuevo, la capacidad de la humanidad de redefinir las categorías “recurso” y “crecimiento económico””. Al hablar de “recursos” él está hablando de algo  relativo que puede ser sustituido fácilmente, está hablando de recursos económicos. Sin embargo, cuando ecologistas o  ingenieros hablamos de recursos, hablamos de cosas  que no tienen nada de relativas. La energía, los minerales o las especies  de un ecosistema son cosas muy concretas, medible en unidades físicas y que normalmente no se pueden sustituir.

Para un economista, por ejemplo, el petróleo convencional (de fácil extracción) puede ser sustituido por el petróleo no convencional (de extracción mucho más complicada y contaminante) y su valor económico puede ser igual. Sin embargo, desde el punto de vista físico, el petróleo no convencional requiere mucha más energía para su extracción y refino, con lo cual la energía neta que se extrae es mucho menor (y las consecuencias ambientalesson muy graves). Por ello, desde el punto de vista físico, la sustitución es incompleta, ya que el recurso es de peor calidad. Lo mismo puede decirse de la sustitución de unos minerales por otros, o de la supuesta “sustitución” de una especie que se extingue.

Ecologistas y científicos estamos diciendo que los recursos se están agotando y los posibles sustitutos son de peor calidad en términos físicos. Esto no quiere decir que no existan sustitutos y que no los podamos calificar de “recursos”,  pero sí nos habla de que la sustitución no es sencilla ni se produce automáticamente ni tampoco sabemos si  los nuevos recursos nos van a permitir sostener una civilización industrial como la que conocemos. Si las nuevas tecnologías  no nos permiten mantener una sociedad con altos niveles de transporte, industria, extracción de minerales, producción de alimentos, etc. las relaciones económicas que hoy en día consideramos habituales se verán completamente trastocadas.

Para que científicos-ecologistas y economistas pudiéramos dialogar necesitaríamos hablar un mismo lenguaje, pero no es sencillo hacerlo. El mundo económico se mide unidades monetarias  y resulta muy complicado encontrar incluso datos sobre las variables físicas  involucradas en el proceso económico. Es muy difícil, por ello, que podamos dialogar y estudiar los problemas.

Por otra parte, no nos parece justo el apelativo de “malthusianos” que utiliza Navarro, ni el que  diga que hay abundante evidencia científica de que los que hablaron de límites al crecimiento  se equivocaron. Malthus era un economista liberal que realmente no estudió los límites al crecimiento y,  sinceramente, no sabemos de qué abundante evidencia científica habla Navarro. Lo que   estamos viendo estos años (con una abrumadora profusión de datos) es que las  predicciones de los mal llamados “agoreros” se están cumpliendo. Tanto los  Meadows con sus informes sobre los límites del crecimiento,  el climatólogo Hansen con el cambio climático, el IPCC con las catástrofes asociadas a éste,el geólogo M. Hubbert con el pico del petróleo convencional  o quienes predijeron la sobreexplotación de pesquerías, aguas dulces y minerales; no sólo no se han equivocado, sino que,  a 30 o 40 años vista, están acertando  con una precisión elevada.

Otro de los aspectos que nos parece importante comentar del artículo del profesor Navarro es el hecho de que éste se apoye en el constante aumento de la productividad  para argumentar que no debemos preocuparnos por el mantenimiento de las pensiones a largo plazo (hasta 2050). Si bien es cierto que la productividad de los trabajadores ha aumentado notablemente en el último siglo, no podemos obviar que esto se ha realizado a base de unas tecnologías  y unas formas de producir concretas: el uso de maquinaria, la automatización, la producción centralizada en grandes factorías muy especializadas y transportada a grandes distancias, el comercio internacional, etc. Todas estas formas de producción se basan en un aumento muy notable del consumo de energía, especialmente de petróleo. Esto es especialmente evidente en el ejemplo que  utiliza: la producción alimentaria mundial y también en el caso del comercio internacional, motor del crecimiento de las últimas décadas.

Muchos estudios predicen que antes de 2050 todos los combustibles fósiles  habrán alcanzado sus techos de extracción, sin que los petróleos no convencionales puedan variar significativamente este declive, a pesar de toda la reciente parafernalia tecno-optimista desplegada en muchos medios  en torno a las llamadas energías no convencionales (especialmente a la fracturación hidráulica y sus promesas de maná energético para otros cien o doscientos años).  Aunque no queremos extendernos en este artículo con datos técnicos  es ya constatable que el petróleo están entrando en esta década en una fase de estancamiento y declive (el lector interesado puede consultarlos puntos de vista de ASPO en www.peakoil.net).

En 2050 podemos esperar que la producción mundial de petróleo sea aproximadamente la mitad de la actual, la de gas natural un 30% menor mientras que el carbón y el uranio se encontrarán probablemente  en fase de estancamiento. Además, las alternativas (petróleos y gas natural no convencionales) que parecerían alargar unos años ese declive, generan más gases de efecto invernadero que los combustibles convencionales por unidad de energía neta, haciendo que la pinza: crisis energética-caos climático nos apriete cada vez con mayor fuerza.

En ese horizonte ¿podemos dar por sentado que vamos a  aumentar la productividad un  1,5% anual como hemos hecho  en décadas pasadas en las que los recursos crecían? El progreso tecnológico tendrá que centrarse en intentar sustituir estos recursos y los estudios que algunos autores hemos hecho sobre ello muestran que no va a ser nada fácil. Los aumentos de productividad/innovación se verán frenados probablemente por la ley de rendimientos decrecientes, debido entre otras causas a las  sustituciones incompletas entre recursos y a la gran degradación de los ecosistemas.

Es muy sencillo hablar de incremento de la productividad y mejora tecnológica sobre el papel, pero cuando uno baja a las tecnologías concretas las cosas son diferentes. Las últimas décadas han contemplado cómo diversas tecnologías que en un momento dado fueron vendidas  como “revolucionarias”  alternativas a los combustibles fósiles, han mostrado su carácter de burbuja. La energía nuclear de fisión y fusión, los transgénicos, las pilas de hidrógeno, el coche eléctrico, los biocombustibles, el “fracking”… Estas tecnologías han mostrado en ocasiones resultados interesantes, pero todas se han quedado  muy lejos de cumplir las expectativas que prometían y, es más, algunas de ellas  sólo tienen interés  para las empresas que las venden y poseen efectos ambientales desastrosos.

Vicenç Navarro también argumenta que una economía puede crecer sin recursos, a base de actividades menos intensivas en el uso de la energía como el cuidado a las personas. Si bien en este punto estamos de acuerdo con él, no debemos olvidar que los datos nos muestran que no es esto lo que hemos hecho en los últimos años e incluso siglos.  A nivel global, y desde hace prácticamente un siglo y medio, estamos acostumbrados a crecer económicamente a base de consumir cada vez más energía y recursos naturales, no va a ser nada sencillo cambiar esta tendencia. No hay país que disponga de avanzados servicios de cuidados sociales  que no los haya construido sobre una base social de consumo intensivo de energía total y per cápita. Aumentar el bienestar y el crecimiento económico con recursos de peor calidad, aunque sea posible, es algo que  no sabemos cómo se puede materializar.

A pesar de todo lo expuesto nos gustaría  dejar bien claro que estamos completamente de acuerdo con Vicenç Navarro en su defensa  del mantenimiento de las pensiones públicas y en su denuncia de los intentos de usar como excusa su inviabilidad (supuesta o no) para hacer negocio con su privatización. Las pensiones públicas deben mantenerse, sea sencillo o difícil. No se puede tolerar que una sociedad en épocas de crisis no defienda los  pilares básicos de  sanidad, educación, pensiones, alimentación y vivienda.  También estamos de acuerdo  en que una buena parte de la crisis del estado del bienestar y de la crisis ecológica galobal han sido las políticas neoliberales que han causado una enorme concentración de la riqueza y un descenso de las rentas del trabajo. Pero argumentar  que si  “los salarios fueran más altos, si la carga impositiva fuera más progresiva, si los recursos públicos fueran más extensos y si el capital estuviera en manos más públicas (de tipo cooperativo) en lugar de privadas con afán de lucro, tales crisis social y ecológica (y económica y financiera) no existirían” como afirma, creemos que  es ir demasiado lejos.  La crisis ecológica es muy profunda y, si bien es cierto que la enorme desigualdad  y la concentración del capital en manos privadas  hacen mucho más difícil su solución, no son éstas las únicas causas.

Malthus se equivocó porque  pensó que la productividad de la tierra iba a seguir siendo la que había sido en el pasado y fue incapaz de ver que en su época se estaba gestando la revolución industrial basada en energía del carbón que iba a cambiar enormemente los métodos de producción. Gran parte de los economistas  actuales pueden estar cometiendo un error similar, pero de signo contrario, no viendo que en el panorama tecnológico se está produciendo también un cambio radical en estos momentos.

¿Por qué es tan difícil destronar el mito del crecimiento económico? ¿Por qué debemos esperar siempre que el crecimiento, el aumento de la producción y el desarrollo tecnológico nos resuelvan los problemas, ya sean las pensiones,  el desempleo o la desigualdad? ¿No hay  otras formas de conseguir el bienestar social?   El hecho de que  algunos catastrofistas se  equivocaran en un momento dado no nos permite asegurar que  todo el que avise de una catástrofe esté equivocado. El principio de precaución debería llevarnos a analizar cuidadosamente todas las alarmas y  no confiar alegremente en que las tendencias del pasado se van a repetir.  Esperemos que este debate nos pueda servir para ello y también para abrir los diálogos que nos ayuden a encontrar las soluciones que tanto necesitamos en estos momentos.

Margarita Mediavilla, Carlos de Castro, Luis Javier Miguel, Iñigo Capellán, Pedro Prieto, Emilio Menéndez, Juan José Álvarez

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Taller de transición: despertar al soñador, cambiar el sueño

La próxima semana tenemos una iniciativa muy original. Isabel Flores, ecuatoriana que ha trabajado durante años en temas ambientales en Ecuador,  nos propone un taller para explorar nuestra relación con el Planeta desde una perspectiva novedosa.

Este es un taller que quiere ir más allá de donde llegan las charlas sobre decrecimiento, que sólo tocan aspectos intelectuales. Desde dinámicas prácticas se aborda el estado del Planeta y las creencias que que subyacen en la forma en que vemos y nos relacionamos con la Tierra y cuál es nuestro lugar en ella. Pondremos énfasis en lo que cada uno de nosotros puede hacer, individual o colectivamente, para movernos hacia una nueva conciencia de nosotros y nuestro entorno.

Será el miércoles 17 de abril de 2013  de 17:00 a 21:00 en el  Espacio Abierto Biblioteca Reina Sofía, C. Chancillería 6 (Valladolid)

La entrada es libre y gratuita, pero se ruega confirmar asistencia: chabefloruiz@hotmail.com, 622 018893

taller

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El futuro de la universidad a debate en la UVa

Esta semana comienza la primera de siete  jornadas de debate sobre el futuro de la universidad pública que organiza el Rectorado de la Universidad de Valladolid y coordina Luis Javier Miguel, miembro de nuestro grupo.

Son siete atractivas mesas redondas en las que  van a dar cita algunos de los miembros más activos de la universidad española y representantes políticos e institucionales. Además el 18 de abril tenemos una conferencia de Federico Mayor Zaragoza.

El informe de  “Propuestas para la reforma y mejora de la calidad y eficiencia del sistema universitario español” que recientemente ha elaborado la Comisión de Expertos para la Reforma del Sistema Universitario Español, convocados por el Ministro J. Wert   ha hecho saltar la alarma en muchos sectores. Es por ello que estas jornadas quieren debatir qué papel juega la universidad en la sociedad y qué tipo de universidad queremos.

El enfoque de estas jornadas será fundamentalmente el de una universidad pública al servicio de la sociedad  y se abordarán cuestiones como su financiación, su gobierno, sus funciones docente e investigadora y su independencia respecto a los poderes políticos.

Las jornadas tendrán lugar en 11, 18 y 25 de abril y el 2, 9, 16 y 23 de mayo.  La entrada es libre y gratuita. Adjuntamos programa.

Os esperamos.

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