Monthly Archives: septiembre 2014

Expertos asustados y realimentaciones

Quizás los expertos de cada campo quieren llamar la atención para que los escuchemos y por eso exageran y ven solo sus propios ombligos. Pero en realidad los informes de los expertos tienden a ser conservadores por dos razones fundamentales:

1. Porque  hay una fuerte tendencia a que el experto lo sea en un campo realativamente pequeño e ignore en la práctica y en su visión mental (sesgos cognitivos) el resto de temas. En realidad no hay expertos del sistema como conjunto; yo solo conozco a un puñado de personas en todo el Planeta (¿por lo agobiante que es?) que traten de tener en la cabeza las implicaciones simultáneas y en realimentación de algunas “variables” importantes como las de la figura:

ScreenShot2

 

2. Los expertos suelen publicar en revistas científicas en las que existen fuertes tendencias a aumentar los sesgos cognitivos relacionados con la Autoridad, el Promedio, seguir la “moda”, etc. (esto lo ampliaremos en otros posts), con lo que resultados que pueden sonar radicales no son fácilmente admitidos (nuestro grupo está embarcado en pedir financiación para nuestras investigaciones y no se nos ocurre titular el proyecto así: “Sistema de transporte en lo que quede de España durante el Colapso de la Civilización: escenarios y modelos de dinámica de sistemas hasta el 2050”).  Además está el hecho de que el científico experto en inteligibilidad de la palabra en recintos acústicos o en espectroscopía Raman o en lo que sea (la inmensa mayoría de nuestros científicos) tiende no solo a ignorar el resto de campos, sino que existe cierta prepotencia a la hora de juzgar el campo de los demás, sobre todo si este tiene implicaciones humanas, sociales, económicas o políticas en las que todo ser humano se considera experto; es decir, si como físico yo cuento a alguien algo sobre inteligibilidad de la palabra en recintos acústicos me escuchará y si soy hábil, con cierto interés. Pero si le hablo de las consecuencias que puede tener el hecho de que las energías renovables están muy limitadas para sustituir a las fósiles, entonces la discusión está servida con el químico, el economista, el taxista, el peluquero, mi tía o mi sobrino, incluso pondré muy nervioso al experto en parques fotovoltaicos o eólicos. Sencillamente el segundo tema es demasiado importante para ignorarlo y todos ya tenemos formadas ciertas opiniones.

En cualquier caso, si los expertos de cada campo no han perdido los nervios, basta con hacer el esfuerzo de leer sus informes globales o simplemente citar algunas de sus frases para asustarse: caos climático, pico del petróleo, 6ª Gran Extinción… Y lo peor no es eso, son, una vez más, las realimentaciones.

Los modelos de dinámica de sistemas que hemos trabajado en el Grupo de Energía y Dinámica de Sistemas de la UVa, tienden a dar situaciones críticas cuando se analiza el cenit de petróleo y sus consecuencias; si al problema energético se le añaden realimentaciones con el caos climático, incluso siendo muy optimistas con una transición renovable rápida y sin tener en cuenta otros problemas y sobrepasamientos, los modelos tienden a dar resultados de colapso.

Modelos como los famosos de Los Límites del Crecimiento de los Meadows (que la realidad se empeña en seguir tras más de 40 años) arrojan un pico de “Civilización” a finales de la década que viene. Pero ellos mismos advirtieron que fueron optimistas (por ejemplo no integraron el problema de las élites).

Mis modelos de energía-caos climático de 2008 no excesivamente optimistas con las renovables ponen ese pico en 2010-2020. Históricamente, ya.

Nadie ha modelado las interacciones entre los seis recuadros (hay más) que destaco en la figura, pero uno intuye que las realimentaciones positivas implican un colapso civilizatorio relativamente rápido (décadas, no muchas generaciones humanas):

Ejemplos (imagine cómo):

1. + caos climático + pérdida de biodiversidad

+ pérdida de biodiversidad – funciones ecosistémicas

– funciones ecosistémicas + caos climático

2.

+ desigualdad + inestabilidad geopolítica

+ inestabilidad + élites corruptas

+ élites corruptas + crisis energética

+ élites corruptas + caos climático

+ élites corruptas + desigualdad

3.

+ caos climático + desigualdad

+ caos climático + hambre

4.

+ crisis energética + desigualdad

+ crisis energética + crisis de agua

+ crisis energética + crisis de suelos y minerales

+ crisis energética + inestabilidad geopolítica

5.

+crisis de agua + desigualdad

+ crisis de agua + hambre

6.

+ desigualdad + crisis de suelos

+ desigualdad – biodiversidad

+ desigualdad  + riesgos de pandemias

7.

+ inestabilidad geopolítica + riesgo de guerra atómica, química o biológica

 

Romper (casi)todos esos círculos viciosos a un tiempo es fácil e inevitable:

Se llama colapso de Civilización.

 Carlos de Castro Carranza.

 

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En física hay cuatro fuerzas fundamentales y algunos factores limitantes: Las fuerzas son: gravedad (Newton, Einstein), electromagnetismo (Faraday, Maxwell, Einstein), nuclear fuerte y nuclear débil (la cuántica de Planck, Einstein, Bohr, Heisenberg). Algunos factores limitantes importantes son: Las leyes de la termodinámica: conservación de la energía, ley de la entropía… La velocidad de la luz en el vacío (no superable para trasladar energía, materia o información). Y algunas otras más. Es posible que existan más fuerzas fundamentales y leyes limitantes relacionadas con la materia y la energía oscuras. Estamos abiertos y ansiosos a la incorporación de nuevas fuerzas. En la geología terrestre hay varias fuerzas fundamentales y algunos factores limitantes. Entre las fuerzas tenemos: – Calor, radiactividad, fricción (explican las fuerzas implicadas en la tectónica de placas y la deriva continental. Wegener) – Gravedad terrestre y mareas – Meteorización (a través de la energía solar y la biosfera) – Ser humano (a través de la energía de los combustibles fósiles sobre todo) La cosa es más compleja en geología que en física por la sencilla razón de que los átomos son más sencillos que la Tierra. Y el movimiento de los planetas y sistemas grandes es más sencillo de describir porque la fuerza principal que los dirige es la gravedad (y quizás otra fuerza desconocida aún a escala galáctica). Aún así, para el caso de la geología tenemos suficiente conocimiento de las fuerzas directoras como para ser capaces de predecir cómo estarán los continentes dentro de 500 millones de años. No necesitamos reducir (sería imposible además) las fuerzas geológicas a fuerzas físicas, aunque sepamos, por ejemplo, que las fuerzas de fricción “en último término” son una emergencia de fuerzas electromagnéticas limitadas por la estadística. Es una ciencia compleja con relaciones complejas y que se relaciona con otras ciencias (física, química y biología). Pero eso sí, la geología es menos compleja que la biología o la psicología. En psicología humana, por ejemplo, se reconocen también muchas fuerzas fundamentales; por ejemplo, Freud reconoció el sexo como una fuerza fundamental y pecó en exceso al pensar que casi era la única. Hoy sabemos que existen otras, entre las cuales podemos destacar el amor. Claro, la psicología humana es muy compleja, y es de esperar que tenga muchas fuerzas fundamentales y muchos factores limitantes (son las decenas de “sesgos” psicológicos identificados por los psicólogos y de los que hablaré en otro post). Los psicólogos saben que no debe reducir todo al cerebro reptiliano si quieren explicar el comportamiento de las personas. Claro. Y saben que nuestra mente se apoya en emergencias que surgen de las fuerzas electromagnéticas de nuestras neuronas y que sería absurdo reducirlo todo a ellas. En cualquier caso, la psicología actual está abierta a otras disciplinas como la neurología. En la biología, en cambo, existe una sola fuerza fundamental reconocida: la selección natural (Darwin). Y algunos factores limitantes como la dinámica de poblaciones, la capacidad de reproducción o los recursos existentes. La variabilidad no es reconocida como una fuerza fundamental, sino como otro factor limitante más, dado que no está dirigida por ningún proceso. Es decir, el cambio es aleatorio (la mutación de genes no tiene propósito o dirección adaptativa), algo así como la aleatoriedad en cuántica (que es un factor limitante pero no una fuerza directora fundamental). Hablo del neodarwinismo, no de teorías alternativas como el neolamarkismo, que reconocería una segunda fuerza fundamental: el propósito o la dirección del cambio buscando la adaptación (fuerza admitida y desarrollada por Lamarck, Darwin –sí, Darwin- y Kropotkin). De hecho, de la fuerza fundamental reconocida, la selección natural, ni siquiera se conoce su criterio, fórmula matemática o las fuerzas físicas o de otro tipo que en una visión reduccionista darían lugar a la fuerza biológica a través de emergencias. Es decir, la biología estaría basada en ella misma, ya que la selección natural es una fuerza sin conexión con fuerzas físicas o de otra índole, una emergencia que no sale de ningún otro sistema que no sea ella misma. Es decir, no existe un criterio absoluto de selección natural, con lo que el sistema es impredecible. No podemos prever las características generales de los vivientes de dentro de 500 millones de años, ni por aproximación (aunque en realidad sabemos, contemplando la historia evolutiva, que habrá seres mucho más complejos que las aves o los mamíferos). Es cierto que ha habido loables intentos de encontrar el criterio selectivo (sin él, la teoría roza la tautología y por tanto no es científica), pero paradójicamente buscados frecuentemente fuera de la biología hecha por biólogos: Lotka habló de minimizar el consumo energético o de maximizar la potencia energética (lo que la conectaría con la física). Otros hablan de maximizar la producción de entropía, o la complejidad, pero en general tiende a haber incluso oposición a estas ideas por parte de muchos neodarvinistas. Y cuando se han buscado otras fuerzas fundamentales (e.g. teoría Gaia), el criterio ha sido reducirlas a la única fuerza fundamental que se admite y desea: la selección natural. Extraño desde un análisis histórico de la ciencia, extraño desde un análisis lógico y filosófico del campo científico, extraño desde otras ciencias y extraño incluso desde hechos observacionales. O debería. En realidad la cosa es aún más compleja y no tan ofensiva para los biólogos como pueden hacer parecer mis palabras. En realidad, los biólogos sí hacen ciencia y muchos, buena ciencia, pero se hacen trampas al solitario. En realidad no creen en su teoría, saben que el objeto de su estudio es mucho más complejo, saben que los animales hacen las cosas con propósitos, se preguntan todo el rato por el sentido de tal o cual acción que observan, saben que los organismos se coordinan para formar ecosistemas, saben que dentro de 500 millones de años habrá organismos muchísimo más complejos que las aves, etc. Su paradigma mental no es neodarvinista aunque su teoría última y única sea esa. Saben que lo propio sería tener una teoría orgánica, emergente, holista e indeterminista, en vez de una teoría mecánica, reduccionista, determinista y aleatoria que es la visión del neodarwinismo. Luego, matizan y matizan (añaden epiciclos) para explicar desde la teoría lo que saben y observan. Para añadir más complejidad al caso, debemos decir que los físicos no somos mejores, pues nos tiende a pasar exactamente lo contrario: hemos generado teorías como la cuántica y la relatividad o los sistemas termodinámicos complejos y alejados del equilibrio, donde se tambalean todos los mitos mecanicistas, deterministas y reduccionistas, a la vez que nuestros paradigmas mentales suelen ser los propios de la física de Newton (quien a su vez veía el mundo lleno de propósitos, como un organismo). ¿Alguien conoce a gente con más disonancias cognitivas que los científicos? Por otro lado, aquellas disciplinas que se pretendan montar sobre los pilares de la biología, adolecerán del problema de que ésta se apoya solo en una única fuerza que lógicamente no puede explicar casi nada de un objeto de estudio tan complejo. Así, una parte de la sociología y de la antropología se han querido montar a partir de su reducción biológica (e.g. sociobiología). Y claro, la mayoría de los sociólogos y antropólogos se han opuesto, no porque identificaran la debilidad de apoyarse en una teoría de bases tan débiles, ni siquiera porque rechazaran de plano el método reduccionista, si no porque no cuadra con sus observaciones. Sólo los sociobiólogos, empeñados en explicar todo desde una única fuerza sin criterio (y por tanto, capaz a posteriori de explicarlo todo) fuerzan el encaje observacional, ven lo que quieren ver. Pasó en física con los epiciclos de las órbitas planetarias, y pasó con el psicoanálisis, hoy considerado por la mayoría de los psicólogos como una rama no científica. Después de todo, al psicoanálisis le pasó que explicaba todo y no predecía nada, como pasó en astronomía con las observaciones planetarias y sus epiciclos (fue Halley el que primero predijo basado en la comprensión de las fuerzas de Newton y no en simples extrapolaciones del pasado que frecuentemente fallaban). Ambos, geocentrismo y psicoanálisis fueron superados cuando se hizo ciencia más compleja y relacionada. Lo paradójico es que en biología esto no haya pasado, aunque es más antiguo Darwin que Wegener o incluso que el “geocentrista” Freud. La razón histórica, no reconocida aún por la mayoría de los biólogos, es que hay otra disciplina científica muy fuerte basada en la misma y única fuerza fundamental: la economía capitalista liberal. En realidad son indistinguibles, una se aplica a los seres vivos, en especial a los animales y su eco-logía, y la otra a los humanos y sus empresas: eco-nomía. Marx desde la economía y Kropotkin desde la biología, ya se dieron cuenta de esa conexión entre disciplinas y de su excesiva simplicidad en el siglo XIX. La economía, la mayoritariamente implantada, ni siquiera reconoce factores limitantes externos a ella (ni de la física –e.g. entropía-, ni de la ecología –Tierra plana finita-, ni de la geología –e.g. pico del petróleo-, etc.), es una ciencia sin consistencia externa, que no se comunica con el resto de ciencias. Wegener descubrió nuevas fuerzas fundamentales en una geología que ya sabía de la meteorización y de la gravedad, pero que necesitaba un salto cualitativo añadiendo nuevas fuerzas. Los psicólogos descubrieron nuevas fuerzas fundamentales en la psicología además del sexo y se dieron cuenta del carácter tautológico e impredictivo del psicoanálisis (Khun dijo que no era falsable, Bunge mostró que no tenía consistencia externa, que no reconocía al resto de las ciencias, como le pasa a la economía clásica y a la selección natural). Copérnico y Kepler eliminaron la necesidad de explicarlo todo con epiciclos y así superaron problemas similares que aparecerían posteriormente en el psicoanálisis, la biología y la economía; el trabajo lo remató Newton. Fueron los primeros. Esta transición ha pasado en todas las disciplinas menos en dos: biología y economía. Necesitamos con urgencia a los Khun, Bunge, Marx y Kropotkin que denuncien esto, y necesitamos también a los Wegener, Einstein, Wundt y Durkheim en esas dos disciplinas, pero sobre todo, necesitamos que se les deje hacer ciencia (porque por ahora se les arrincona). Recordemos a Galileo y su famoso enfrentamiento con la Iglesia. O a Wegener, que murió sin ser reconocido. Es entendible que cambios profundos requieren tiempos largos de adaptación humana. No es entendible en cambio (desde la lógica) que en biología o economía se esté tardando tanto tiempo. De Newton a Einstein, de Hutton a Wegener, de Wundt a la Gestalt, pero de Darwin a… a Darwin encima sin Lamarck, no hay más, porque si Darwin identificó dos fuerzas evolutivas, ahora solo se reconoce una. Y de Smith a… al Fondo Monetario Internacional, es decir, seguimos con las misma única fuerza en economía. Nos bastó poner la palabra neo (neodarwinismo, neoliberal) para incluso retroceder. No nos engañemos, añadir matemática compleja es falaz sin base real (pasó también en el psicoanálisis y en algunos intentos despistados de sociología –caso Sokal por ejemplo-). La economía neoliberal y el neodarwinismo tipo “gen egoísta” (Dawkins), son en realidad grandes casos Sokal. Pero en nuestro particular momento histórico tenemos además prisa, porque necesitamos cambios urgentes en esas dos disciplinas. En la economía parece obvio, porque son sus pies (a patadas) las que nos llevan a la desigualdad y el colapso civilizatorio. En la biología no es tan obvio, pero a medio plazo, es más importante incluso que en la economía, precisamente porque casi nadie ve que acompaña a la economía en el mismo viaje –y eso incluye a la mayoría de los que lo ven ya obvio en la economía- y, sobre todo, porque su visión reducida del ser humano y del resto de la naturaleza, nos impide ver más allá de horizontes pesimistas. Nuestro pesimismo existencial, ese que solo tiene relativa fe en soluciones tecnológicas al colapso de nuestra civilización y que no cree que podamos hacer una Revolución Solidaria (esta vez con la energía del amor) como respuesta a ese colapso, se basa en buena medida en una forma de ver al ser humano egoísta, competitivo, dominado por la sed de sangre cuando los recursos son escasos, es decir, bajo la miopía del darvinismo neoliberal.

Un esquema de realimentaciones típico del pensamiento de la dinámica de sistemas:

pensamiento-sistémico

 

Algunas respuestas ante el problema del pico del petróleo (que nos preocupa sobre todo por su impacto sobre la economía) están siendo tecnológicas (o geopolíticas, pero ninguna va al problema raíz).

El fracking y los biocombustibles son repuestas energéticamente absurdas y económicamente caras además de ecológicamente negativas.

El carbón no sustituye directamente al petróleo y es un desastre ecológico.

Sólo las Renovables (también caras) son una respuesta interesante para resolver el problema del clima, pero pueden (lo hacen ya) generar otros problemas; y lo hacen porque son tecnologías que se están tratando de aplicar en el mismo esquema de mitos culturales que son los que generan el problema raíz.

La dinámica de sistemas con un esquema mental como el de la figura anterior, pensaría primero en las realimentaciones y trataría luego de cuantificarlas:

pensamiento-dinámica

 

Léase así: el peak oil (pico y posterior descenso del petróleo) tiende a llevarnos al pico económico (pico y posterior descenso de la economía mundial). La respuesta inicial a eso es un incremento en el uso de biocombustibles, carbón, técnicas de fracking para aumentar la producción de petróleo, y renovables. Más biocombustibles implican más desigualdad, caos climático y acercamiento a los picos y posteriores descensos del agua, de los suelos y de la biodiversidad (nuestro Grupo ha demostrado, por ejemplo, que la Huella Ecológica de los biocombustibles actuales es más del doble que la Huella Ecológica de los combustibles fósiles por unidad de energía neta proporcionada). La desigualdad está aumentando gracias a los biocombustibles, por ejemplo al acaparamiento de tierras en el Sur por parte de empresas y gobiernos del Norte o de países “emergentes” (China, Emiratos, Arabia Saudí…). Y uno podría esperar lo mismo de proyectos solares y eólicos en un futuro cercano (?o es que el proyecto DESERTEC no quiere acaparar desiertos africanos para servir los interese europeos, y este neo-colonialismo ya lo hemos vivido cientos de veces como para saber donde conduce?). El mundo real es sistémico y no una ensoñación tecnológica.

Sólo la respuesta renovable (viento y solar) de entre las “soluciones” energéticas que se están dando tiene una realimentación buena hacia uno de los problemas, el caos climático (lo que no significa que no puedan influir en el clima dependiendo de su escala), pero está generando o puede hacerlo, aumentos en otros problemas. 12, la ocupación directa de suelos o el uso de minerales que requieren éstas energías es superior a las que requieren las energías fósiles por unidad de energía neta que proporcionan a la sociedad. La complejidad tecnológica de un parque solar o eólico es mayor que la de una central térmica de carbón, lo que hoy implica que en vez de ser una fuente energética descentralizada social y económicamente sea lo contrario (casi todos los países y ciudadanos tenemos sol suficiente, pero no los minerales y la tecnología necesarios, la dependencia no es menor -es otra- que la que genera la geografía del petróleo). El viento es compartido (si lo frenas en los pirineos no lo disfrutarán igual los franceses) como los ríos. Las renovables están surgiendo en el mismo esquema mental y cultural que conduce al desastre humano, lejos de ser solución hoy son parte del problema.

Quizás porque queremos que el Titánic no se hunda, muchos movimientos de Transición ven sólo el peak oil y el climatic chaos, y ojalá fueran los únicos dos problemas, porque las renovables podrían intentar solucionar parcialmente ambos. Pero no es así.

Carlos de Castro Carranza

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¿Lograremos evitar el colapso ecológico-social?

La respuesta simple y directa a la pregunta es No.

Y una razón es porque todo sistema que crece exponencialmente se enfrenta antes o después con algún tipo de límite natural (sea una reacción nuclear en cadena, el crecimiento de población bacteriana en una placa petri o el uso de energía, producción industrial, uso de agua o población humana).

colapso-ecologico-social

 

Si se sobrepasan los límites temporalmente, es inevitable el colapso (línea roja) o la oscilación (línea amarilla), en general además se deteriora el límite y este disminuye al aproximarnos al límite y sobrepasarlo (oscilación decreciente).

  • Así hemos sobrepasado el límite de concentración de CO2 en la atmósfera y hoy estamos en las 400ppm.
  • Hemos sobrepasado el límite del indicador (conservador por lo demás) de la Huella Ecológica que es inferior a 1 pues no podemos usar toda la Tierra en beneficio exclusivo humano, necesitamos una biosfera “natural”, y además, como estamos degradando los ecosistemas, este límite va disminuyendo (menos bosques o suelos productivos, más desertización, etc.), hoy nuestra Huella Ecológica supera el 1,5 (necesitaríamos 1,5 planetas Tierra para estar por debajo del límite y cálculos propios menos conservadores y optimistas que los que utiliza este indicador nos situarían en la necesidad de 3-10 planetas como el nuestro).
  • Hemos aumentado la tasa de extinción de especies entre 100 y 1000 veces (tasa que se está acelerando con el caos climático) a niveles que superan las extinciones masivas del pasado.
  • Tenemos una desigualdad entre humanos enorme, y recientes modelos sitúan este hecho como un problema que lleva a hacer casi inevitable el colapso .

Y hay más que veremos en otros posts.

Y si cada grupo de expertos ve gravísimos problemas en su ámbito, el problema mayor es que estos sobrepasamientos se realimentan positivamente unos a otros. Haciendo ya inevitable un descenso rápido de las variables en juego (energía, producción industrial, productos de la fotosíntesis, agua, suelos y, finalmente, población).

 

Carlos de Castro Carranza

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Documental – “Fractura, la maldición de los recursos”

Difundimos el documental “FRACTURA: LA MALDICIÓN DE LOS RECURSOS” (30 min.), que aborda la problemática de la escasez de recursos energéticos en la actualidad y acerca al gran público el concepto del Fractura hidráulica (Fracking) y sus consecuencias medioambientales. Made in Euskadi, cuenta además con la participación de nuestra compañera Margarita Mediavilla.

 

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Biología y economía versus física, geología, sociología, ecología, antropología, psicología y el resto: Implicaciones para el colapso civilizatorio

En física hay cuatro fuerzas fundamentales y algunos factores limitantes:

Las fuerzas son: gravedad (Newton, Einstein), electromagnetismo (Faraday, Maxwell, Einstein), nuclear fuerte y nuclear débil (la cuántica de Planck, Einstein, Bohr, Heisenberg).

Algunos factores limitantes importantes son:

Las leyes de la termodinámica: conservación de la energía, ley de la entropía…

La velocidad de la luz en el vacío (no superable para trasladar energía, materia o información).

Y algunas otras más.

Es posible que existan más fuerzas fundamentales y leyes limitantes relacionadas con la materia y la energía oscuras. Estamos abiertos y ansiosos a la incorporación de nuevas fuerzas.

En la geología terrestre hay varias fuerzas fundamentales y algunos factores limitantes.

Entre las fuerzas tenemos:

–          Calor,  radiactividad, fricción (explican las fuerzas implicadas en la tectónica de placas y la deriva continental. Wegener)

–          Gravedad terrestre y mareas

–          Meteorización (a través de la energía solar y la biosfera)

–          Ser humano (a través de la energía de los combustibles fósiles sobre todo)

 

La cosa es más compleja en geología que en física por la sencilla razón de que los átomos son más sencillos que la Tierra. Y el movimiento de los planetas y sistemas grandes es más sencillo de describir porque la fuerza principal que los dirige es la gravedad (y quizás otra fuerza desconocida aún a escala galáctica).

Aún así, para el caso de la geología tenemos suficiente conocimiento de las fuerzas directoras como para ser capaces de predecir cómo estarán los continentes dentro de 500 millones de años. No necesitamos reducir (sería imposible además) las fuerzas geológicas a fuerzas físicas, aunque sepamos, por ejemplo, que las fuerzas de fricción “en último término” son una emergencia de fuerzas electromagnéticas limitadas por la estadística. Es una ciencia compleja con relaciones complejas y que se relaciona con otras ciencias (física, química y biología).
Pero eso sí, la geología es menos compleja que la biología o la psicología.

En psicología humana, por ejemplo, se reconocen también muchas fuerzas fundamentales; por ejemplo, Freud reconoció el sexo como una fuerza fundamental y pecó en exceso al pensar que casi era la única. Hoy sabemos que existen otras, entre las cuales podemos destacar el amor. Claro, la psicología humana es muy compleja, y es de esperar que tenga muchas fuerzas fundamentales y muchos factores limitantes (son las decenas de “sesgos” psicológicos identificados por los psicólogos y de los que hablaré en otro post). Los psicólogos saben que no debe reducir todo al cerebro reptiliano si quieren explicar el comportamiento de las personas. Claro. Y saben que nuestra mente se apoya en emergencias que surgen de las fuerzas electromagnéticas de nuestras neuronas y que sería absurdo reducirlo todo a ellas. En cualquier caso, la psicología actual está abierta a otras disciplinas como la neurología.

En la biología, en cambo, existe una sola fuerza fundamental reconocida: la selección natural (Darwin). Y algunos factores limitantes como la dinámica de poblaciones, la capacidad de reproducción o los recursos existentes. La variabilidad no es reconocida como una fuerza fundamental, sino como otro factor limitante más, dado que no está dirigida por ningún proceso. Es decir, el cambio es aleatorio (la mutación de genes no tiene propósito o dirección adaptativa), algo así como la aleatoriedad en cuántica (que es un factor limitante pero no una fuerza directora fundamental). Hablo del neodarwinismo, no de teorías alternativas como el neolamarkismo, que reconocería una segunda fuerza fundamental: el propósito o la dirección del cambio buscando la adaptación (fuerza admitida y desarrollada por Lamarck, Darwin –sí, Darwin- y Kropotkin).

De hecho, de la fuerza fundamental reconocida, la selección natural, ni siquiera se conoce su criterio, fórmula matemática o las fuerzas físicas o de otro tipo que en una visión reduccionista darían lugar a la fuerza biológica a través de emergencias. Es decir, la biología estaría basada en ella misma, ya que la selección natural es una fuerza sin conexión con fuerzas físicas o de otra índole, una emergencia que no sale de ningún otro sistema que no sea ella misma.

Es decir, no existe un criterio absoluto de selección natural, con lo que el sistema es impredecible. No podemos prever las características generales de los vivientes de dentro de 500 millones de años, ni por aproximación (aunque en realidad sabemos, contemplando la historia evolutiva, que habrá seres mucho más complejos que las aves o los mamíferos).

Es cierto que ha habido loables intentos de encontrar el criterio selectivo (sin él, la teoría roza la tautología y por tanto no es científica), pero paradójicamente buscados frecuentemente fuera de la biología hecha por biólogos: Lotka habló de minimizar el consumo energético o de maximizar la potencia energética (lo que la conectaría con la física). Otros hablan de maximizar la producción de entropía, o la complejidad, pero en general tiende a haber incluso oposición a estas ideas por parte de muchos neodarvinistas.

Y cuando se han buscado otras fuerzas fundamentales (e.g. teoría Gaia), el criterio ha sido reducirlas a la única fuerza fundamental que se admite y desea: la selección natural.

Extraño desde un análisis histórico de la ciencia, extraño desde un análisis lógico y filosófico del campo científico, extraño desde otras ciencias y extraño incluso desde hechos observacionales.

O debería.

En realidad la cosa es aún más compleja y no tan ofensiva para los biólogos como pueden hacer parecer mis palabras. En realidad, los biólogos sí hacen ciencia y muchos, buena ciencia, pero se hacen trampas al solitario. En realidad no creen en su teoría, saben que el objeto de su estudio es mucho más complejo, saben que los animales hacen las cosas con propósitos, se preguntan todo el rato por el sentido de tal o cual acción que observan, saben que los organismos se coordinan para formar ecosistemas, saben que dentro de 500 millones de años habrá organismos muchísimo más complejos que las aves, etc. Su paradigma mental no es neodarvinista aunque su teoría última y única sea esa. Saben que lo propio sería tener una teoría orgánica, emergente, holista e indeterminista, en vez de una teoría mecánica, reduccionista, determinista y aleatoria que es la visión del neodarwinismo. Luego, matizan y matizan (añaden epiciclos) para explicar desde la teoría lo que saben y observan.

Para añadir más complejidad al caso, debemos decir que los físicos no somos mejores, pues nos tiende a pasar exactamente lo contrario: hemos generado teorías como la cuántica y la relatividad o los sistemas termodinámicos complejos y alejados del equilibrio, donde se tambalean todos los mitos mecanicistas, deterministas y reduccionistas, a la vez que nuestros paradigmas mentales suelen ser los propios de la física de Newton (quien a su vez veía el mundo lleno de propósitos, como un organismo). ¿Alguien conoce a gente con más disonancias cognitivas que los científicos?

Por otro lado, aquellas disciplinas que se pretendan montar sobre los pilares de la biología, adolecerán del problema de que ésta se apoya solo en una única fuerza que lógicamente no puede explicar casi nada de un objeto de estudio tan complejo.

Así, una parte de la sociología y de la antropología se han querido montar a partir de su reducción biológica (e.g. sociobiología). Y claro, la mayoría de los sociólogos y antropólogos se han opuesto, no porque identificaran la debilidad de apoyarse en una teoría de bases tan débiles, ni siquiera porque rechazaran de plano el método reduccionista, si no porque no cuadra con sus observaciones. Sólo los sociobiólogos, empeñados en explicar todo desde una única fuerza sin criterio (y por tanto, capaz a posteriori de explicarlo todo) fuerzan el encaje observacional, ven lo que quieren ver.

Pasó en física con los epiciclos de las órbitas planetarias, y pasó con el psicoanálisis, hoy considerado por la mayoría de los psicólogos como una rama no científica. Después de todo, al psicoanálisis le pasó que explicaba todo y no predecía nada, como pasó en astronomía con las observaciones planetarias y sus epiciclos (fue Halley el que primero predijo basado en la comprensión de las fuerzas de Newton y no en simples extrapolaciones del pasado que frecuentemente fallaban). Ambos, geocentrismo y psicoanálisis fueron superados cuando se hizo ciencia más compleja y relacionada.

Lo paradójico es que en biología esto no haya pasado, aunque es más antiguo Darwin que Wegener o incluso que el “geocentrista” Freud.

La razón histórica, no reconocida aún  por la mayoría de los biólogos, es que hay otra disciplina científica muy fuerte basada en la misma y única fuerza fundamental: la economía capitalista liberal. En realidad son indistinguibles, una se aplica a los seres vivos, en especial a los animales y su eco-logía, y la otra a los humanos y sus empresas: eco-nomía. Marx desde la economía y Kropotkin desde la biología, ya se dieron cuenta de esa conexión entre disciplinas y de su excesiva simplicidad en el siglo XIX.

La economía, la mayoritariamente implantada, ni siquiera reconoce factores limitantes externos a ella (ni de la física –e.g. entropía-, ni de la ecología –Tierra plana finita-, ni de la geología –e.g. pico del petróleo-, etc.), es una ciencia sin consistencia externa, que no se comunica con el resto de ciencias.

Wegener descubrió nuevas fuerzas fundamentales en una geología que ya sabía de la meteorización y de la gravedad, pero que necesitaba un salto cualitativo añadiendo nuevas fuerzas.

Los psicólogos descubrieron nuevas fuerzas fundamentales en la psicología además del sexo y se dieron cuenta del carácter tautológico e impredictivo del psicoanálisis (Khun dijo que no era falsable, Bunge mostró que no tenía consistencia externa, que no reconocía al resto de las ciencias, como le pasa a la economía clásica y a la selección natural).

Copérnico y Kepler eliminaron la necesidad de explicarlo todo con epiciclos y así superaron problemas similares que aparecerían posteriormente en el psicoanálisis, la biología y la economía; el trabajo lo remató Newton. Fueron los primeros.

Esta transición ha pasado en todas las disciplinas menos en dos: biología y economía.

Necesitamos con urgencia a los Khun, Bunge, Marx y Kropotkin que denuncien esto, y necesitamos también a los Wegener, Einstein, Wundt y Durkheim en esas dos disciplinas, pero sobre todo, necesitamos que se les deje hacer ciencia (porque por ahora se les arrincona). Recordemos a Galileo y su famoso enfrentamiento con la Iglesia. O a Wegener, que murió sin ser reconocido.

Es entendible que cambios profundos requieren tiempos largos de adaptación humana. No es entendible en cambio (desde la lógica) que en biología o economía se esté tardando tanto tiempo. De Newton a Einstein, de Hutton a Wegener, de Wundt a la Gestalt, pero de Darwin a… a Darwin encima sin Lamarck, no hay más, porque si Darwin identificó dos fuerzas evolutivas, ahora solo se reconoce una. Y de Smith a… al Fondo Monetario Internacional, es decir, seguimos con las misma única fuerza en economía. Nos bastó poner la palabra neo (neodarwinismo, neoliberal) para incluso retroceder. No nos engañemos, añadir matemática compleja es falaz sin base real (pasó también en el psicoanálisis y en algunos intentos despistados de sociología –caso Sokal por ejemplo-). La economía neoliberal y el neodarwinismo tipo “gen egoísta” (Dawkins), son en realidad grandes casos Sokal.

Pero en nuestro particular momento histórico tenemos además prisa, porque necesitamos cambios urgentes en esas dos disciplinas. En la economía parece obvio, porque son sus pies (a patadas) las que nos llevan a la desigualdad y el colapso civilizatorio.

En la biología no es tan obvio, pero a medio plazo, es más importante incluso que en la economía, precisamente porque casi nadie ve que acompaña a la economía en el mismo viaje –y eso incluye a la mayoría de los que lo ven ya obvio en la economía- y, sobre todo, porque su visión reducida del ser humano y del resto de la naturaleza, nos impide ver más allá de horizontes pesimistas.

Nuestro pesimismo existencial, ese que solo tiene relativa fe en soluciones tecnológicas al colapso de nuestra civilización y que no cree que podamos hacer una Revolución Solidaria (esta vez con la energía del amor) como respuesta a ese colapso, se basa en buena medida en una forma de ver al ser humano egoísta, competitivo, dominado por la sed de sangre cuando los recursos son escasos, es decir, bajo la miopía del darvinismo neoliberal.

Carlos de Castro Carranza

 

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Crecimiento hiper-exponencial de la energía o de cómo es inevitable ahora un cambio radical en la Historia humana

El pequeño ejercicio de análisis histórico de las siguiente líneas pretende dar una pista de porqué vivimos una de las generaciones humanas más especiales de toda la Historia Homo y una intuición de porqué nos espera un “tortazo” de proporciones gigantescas.

El género Homo lleva controlando el fuego desde hace un millón de años. A partir de ese momento es de suponer que los Homo lo fueran utilizando para cada vez más cosas. Iluminación, calefacción, fabricación de útiles y herramientas y cocina.

El fuego fue la primera gran revolución energética humana que lo cambió todo. Nos cambió a nosotros y cambió el mundo.

Gracias al fuego, las puntas de las lanzas de madera se podían endurecer, lo que nos permitió cazar animales más grandes. El fuego ayudó también en la caza, al espantar y cercar a las presas. También nos calentó e iluminó las noches. Y al hacerlo, inventamos los cuentos a la luz de la hoguera y nos ayudó a socializarnos aún más.

Además, nos permitió cocinar los alimentos, que es una forma de pre-digerirlos: carnes y almidón se incorporaban al organismo con menos gasto energético de la digestión. Esto nos permitió llevar energía metabólica del estómago y de los intestinos al cerebro y las manos. Nos modificó no solo a nivel cultural y social, sino a nivel fisiológico y evolutivo (sí, ese es el poder de la tecnología).

La energía solar, convertida en química en las plantas y luego en calorífica al quemar leña, nos permitió todo eso.

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Supongo que durante cientos de miles de años el fuego fue un complemento energético en aumento, pero quizás, hace 100000 años, cuando una rama del Homo, la llamada sapiens y seguramente también la neanderthal lo utiliza, cada humano podría estar consumiendo uno o unos pocos kilos de leña diarios, dependiendo mucho de factores climáticos (inviernos crudos), de alimentación (frugívora o cereal-carnívora) etc. Un kilo de leña incorpora algo más de 10 MJulios de energía. Si suponemos un consumo de un kilo diario como fuente energética extrasomática, hablamos de una potencia extrasomática de unos 125W. Antes de controlar y usar el fuego como fuente energética, éramos energéticamente hablando como cualquier animal. Un Homo de hace un millón de años, con solo su metabolismo, tenía una potencia de menos de la mitad. Hablaríamos en grueso de 60W que duplicamos con el tiempo y la ayuda del calor del Sol hecha leña.

La siguiente gran revolución energética ocurrió hace unos 10000 años, con la agricultura-ganadería, nos cambió y cambió el mundo, otra vez. Primero domesticamos el lobo (los primeros intentos hace 30000 años), cuya energía aprovechamos a cambio de que él transformara la energía de otro animal; pero como esto no era eficiente, cambiamos sin quererlo genéticamente al lobo para convertirlo en un perro capaz de digerir mejor el almidón.

La agricultura necesitó de la energía del caballo o del buey y también empezamos a regar pronto, controlando la energía hidráulica. Necesitamos más leña y añadimos energía muscular externa. Es decir, que nuestra agricultura requirió quizás duplicar otra vez la potencia externa, hasta los 250 W, cuatro veces más que nuestro metabolismo: En Egipto, Mesopotamia y China, el regadío usó el potencial gravitatorio del agua, usó la energía animal para moler los primeros molinos (“de sangre”), usamos el calor de la leña para cocinar pero también para ahumar y conservar. El caballo permite dar una potencia de “un caballo de vapor”, algo más de 700W (y requiere esa potencia en promedio en forma de alimento digerible). Por supuesto, no había tantos caballos como personas, por lo que esa potencia había que dividirla entre la posesión per cápita y las horas que el caballo no trabajaba. El caballo (o buey, o mula, o burro o llama o camello) multiplicó la productividad de la agricultura y, especialmente, de las guerras. Cuando pasamos de la edad de bronce a la del hierro, se “populariza” la guerra al tiempo que se destruyen los matriarcados definitivamente.

Seguimos aumentando nuestro consumo energético, aumentamos el número de animales a nuestro servicio, comenzamos a usar la energía gravitatoria del agua en molinos y hace unos mil años empezamos a añadir también el viento. Poco a poco añadíamos nuevas fuentes energéticas, el carbón se lleva usando más de dos mil años para la industria del hierro y cobre. Nuestra domesticación hace 1000 años ya superaba la masa de los humanos sobre el planeta. Pero la biomasa vegetal seguía siendo la principal fuente energética.

En la Europa de Córdoba o en la China de Hangzhou se podría estar consumiendo 500 W per cápita o más. Córdoba y Constantinopla con más de medio millón de habitantes o Hangzhou que superó con creces el millón debieron requerir un flujo constante y grande de energía “extra-civitica”. En China hace mil años más del 10% de la población vivía en “ciudades” de más de 2000 habitantes. En la Europa musulmana y cristiana y en Oriente próximo, el metabolismo de las ciudades requería flujos grandes de energía.

Hace un siglo, al comienzo del siglo XX, habíamos añadido las energías fósiles como forma energética mayoritaria y aprendíamos a usar el vector de la electricidad: 1000 W. Otra duplicación más. La Revolución Industrial ya era la segunda, estaba madura. Volvimos a cambiarnos y también al mundo.

A comienzos del siglo XXI consumíamos más de 2000 W per cápita.

Es decir, resumiendo y muy grosso modo:  hace una década 2000W, hace un siglo 1000W, hace un milenio 500W, hace diez milenios 250W, hace cien miel años 125W y hace un millón el metabolismo de 60 W. Esto no es un crecimiento exponencial, es hiper-exponencial. Y esa función (duplicar el consumo energético en cada vez diez veces menos tiempo) se ha cortado ya (si no fuera así, hace un año habríamos duplicado los 2000W, consumiendo 4000W, hace un mes estaríamos en 8000W, antes de ayer superaríamos los 16000 W, hace unas horas estaríamos en 32000 W. Absurdo sí, pero algo radicalmente ha tenido que cambiar.

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Hasta ahora, los hitos que distinguimos en nuestra historia los identificamos con Revoluciones energéticas (el homo controlador del fuego, la revolución agrícola-ganadera, la revolución industrial). Por primera vez en la Historia del género Homo, la próxima revolución energética será un decrecimiento. Si el Homo es homo por el fuego, si las tensiones del cazador-recolector cambiaron radicalmente con la agricultura y las tensiones medievales cambiaron radicalmente con la revolución industrial, las tensiones actuales no van a ser resueltas con una huida hacia adelante, con una patada a seguir. Ya no se puede. Ojalá no sea un desastre de proporciones gigantescas. Nos cambiaremos profundamente y dejaremos de chinchar, digo cambiar, al Mundo.

Carlos de Castro Carranza

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