Monthly Archives: enero 2015

Ya somos grupo de investigación oficialmente reconocido por la UVA

A partir de hoy, 28 de enero, ya somos algo más que un grupo de amigos que investigan juntos,  el Consejo de Gobierno de la Universidad de Valladolid, reunido esta mañana,  acepta nuestra solicitud y nos reconoce como Grupo de Investigación Reconocido (GIR) de la Universidad (el Gabinete de Comunicación de la UVa se hace eco de la noticia).

Es un reconocimiento oficial que no cambia  nuestra forma de trabajar pero nos permite un poquito más de reconocimiento y de libertad a la hora de orientar nuestro trabajo.

Además ayer tuvimos otra buena noticia: el programa UVa en Curso ha aceptado nuestra propuesta de curso para el otoño de 2015. Este año estará orientado hacia la tecnología y en él queremos preguntarnos  si es posible desarrollar una civilización industrial después del agotamiento de los combustibles fósiles. Os esperamos para finales de septiembre.

Marga Mediavilla

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Los libros azul y naranja de En la Espiral de la Energía

Cuando comencé a leer el libro de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes En la Espiral de la Energía, tenía en mente que iba a ser un buen libro, pero enseguida me di cuenta de que era mucho más que eso. En la Espiral de la Energía es una obra inmensa, que hace algo tan importante como intentar explicar el pasado y el futuro de la humanidad en base a un elemento clave: la energía.

Como bien entienden los autores del libro, hablar de energía no es sólo hablar de tecnología, es también hablar de trabajo humano, esclavitud, posesión de la tierra, comercio, moneda, relaciones de poder, etc. El libro engloba todos estos aspectos integrándolos en un discurso muy bien trabado y consigue el difícil equilibrio de basarse en una enorme y minuciosa documentación y a la vez ser un texto conciso y fácil de leer.

En la Espiral de la Energía sigue la línea de libros como Historia de los Bosques de John Perlin o  Armas Germenes y Acero y Colapso de Jared Diamond, que buscan las causas del éxito y el declive  de las civilizaciones humanas en  los aspectos ecológicos, que, frecuentemente, han sido marginados a la hora de explicar la historia. Sin embargo, En la Espiral de la Energía va unos pasos más lejos que estos libros,  ya que engloba todas las civilizaciones humanas, profundiza en los aspectos socioeconómicos y en las relaciones de poder y no se queda sólo en el análisis de la historia sino que, en el segundo tomo,  analiza el presente y el posible colapso de nuestra propia civilización.

Es, sin duda, una obra que merece tener una gran difusión, y esperemos que el hecho de no venir del mundo anglófono no sea un obstáculo para ello. Esperemos también que el enorme esfuerzo que Ramon Fernández Duran y Luis González Reyes han  realizado para escribir una obra de esta magnitud se vea recompensado y su lectura pueda hacer que no repitamos los peores errores de las civilizaciones del pasado.

Puede comprarse on-line en la página de Ecologistas en Acción y también descargarse gratuitamente en pdf (aunque  merece una sosegada lectura en papel).

Marga Mediavilla

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¿De cuánta energía podremos disponer realmente?

El hecho de que el precio del petróleo esté cayendo en los últimos meses no debería hacernos olvidar que la crisis energética sigue avanzando por debajo de las fluctuaciones del mercado. Los cambios tecnológicos y sociales profundos requieren décadas, y desde esa perspectiva deberíamos ver la crisis energética: estudiando el agotamiento de los combustibles fósiles décadas antes de su inicio y buscando alternativas también con décadas de adelanto.

La mejor forma de conocer cuánta energía nos queda realmente es dejar de lado la inmediatez de la prensa y las declaraciones interesadas de las compañías energéticas, y echar un vistazo a las publicaciones científicas. Para ello, el Segundo Congreso sobre el Pico del Petróleo organizado recientemente por la UNED en Barbastro es un escaparate privilegiado que, además, puede consultarse en diferido en los vídeos y documentos de su página web.

En este congreso, el sueco Mikael Höök, uno de los mayores expertos en petróleo y gas del mundo, proporcionaba datos de los 38 estudios científicos de estimaciones de agotamiento del petróleo publicados hasta la fecha en revistas científicas sujetas a revisión por pares, los 18 publicados para el gas natural y los también 18 publicados para el carbón. Los datos se despliegan en diferentes curvas debido a la incertidumbre y la cautela que suelen acompañar los resultados científicos, pero la mayor parte de estas curvas indican el estancamiento y posterior declive de la extracción mundial de petróleo en torno a 2020, sobre 2030 para el gas, y en torno a 2040 para el carbón (figuras 1, 2 y 3).

Se pueden ver ya, además, algunos hechos que confirman estas previsiones. La propia Agencia Internacional de la Energía ha reconocido que el petróleo convencional -es decir, el barato, de buena calidad y fácil extracción-, alcanzó su techo en 2006 y su extracción ha empezado a disminuir. También se puede observar en los datos históricos (figura 1, línea negra) que la producción de petróleo ha sufrido un estancamiento desde esa fecha (que no se debe a la falta de demanda por crisis económica, ya que el consumo de carbón y gas natural siguió creciendo en esas fechas a buen ritmo -figuras 2 y 3) mientras los tímidos aumentos de extracción de petróleo que se han realizado desde 2006 se deben al uso en EEUU y Canadá de la fractura hidráulica y las arenas asfálticas: tecnologías caras, contaminantes y con bajo retorno energético.

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Figura 1: Estimaciones de extracción de petróleo de diversos autores aparecidas en revistas científicas revisadas por pares (fuente: M. Höök, II Congreso sobre el Pico del Petróleo, Barbastro 2014).

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Figura 2: Estimaciones de extracción de gas natural de diversos autores aparecidas en revistas científicas revisadas por pares (fuente: M. Höök, II Congreso sobre el Pico del Petróleo, Barbastro 2014).

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Figura 3: Estimaciones de extracción de carbón de diversos autores aparecidas en revistas científicas revisadas por pares (fuente: M. Höök, II Congreso sobre el Pico del Petróleo, Barbastro 2014).

Ante estos datos, la pregunta que inmediatamente una se hace es si existen energías alternativas que puedan cubrir el hueco que van a dejar los combustibles fósiles. El estudio que presentamos –en este mismo Congreso de Barbastro–aborda esta cuestión y lo hace con un modelo matemático que nos sirve para reunir gran cantidad de datos sobre combustibles agotables y energías renovables. Este estudio utiliza curvas similares a las recopiladas por Höök y además presta especial atención a los ritmos de sustitución. No sólo nos interesa saber, por ejemplo, si una tecnología renovable funciona, sino también si vamos a poder implantarla a tiempo y si va a servir para los usos en los cuales utilizamos ahora el petróleo, el gas o el carbón. Aunque a largo plazo nadie puede saber cómo va a evolucionar la tecnología, a corto plazo sí sabemos que su desarrollo requiere tiempo y su introducción en el mercado también, de forma que podemos estimar hasta qué punto alternativas como la energía fotovoltaica, la eólica, los biocombustibles o los vehículos eléctricos, van a poder cubrir la demanda que requeriría una economía mundial en continuo crecimiento cuando las energías fósiles se vayan agotando.

Las conclusiones que se extraen de nuestro estudio no son demasiado halagüeñas. Una de las cosas que más claramente observamos es que no tenemos tiempo para sustituir el declive del petróleo, especialmente en el sector del transporte. En la actualidad, prácticamente todo el transporte mundial depende de combustibles líquidos extraídos del petróleo y las posibles alternativas como los vehículos eléctricos o de hidrógeno son muy débiles desde el punto de vista tecnológico. En la figura 4 se puede ver el resultado de comparar la energía disponible para el transporte y la demanda que requeriría la economía mundial bajo dos escenarios: el BAU (business as usual, una extrapolación de las tendencias actuales) y el escenario 2, un escenario “tecno-optimista” con fuerte desarrollo de alternativas como los vehículos híbridos, eléctricos y de gas, combustibles líquidos extraídos del gas y el carbón y una fuerte apuesta por la eficiencia. Se puede ver que, incluso en el escenario más optimista, las curvas de energía disponible y demanda para el transporte dejan de coincidir antes de 2020 (figura 4). No llegamos a tiempo de evitar el declive del petróleo en esta década porque las alternativas no están creciendo al ritmo necesario.

También se ve claramente que el papel de la energía nuclear es irrelevante. Por una parte, no es una energía crítica, ya que apenas proporciona el 6% de la energía comercial consumida y sólo se utiliza para el sector que menos problemas tiene (la electricidad). Por otra parte, un desarrollo a gran escala de la actual energía de fisión encontraría pronto el límite del agotamiento de las reservas de uranio; además, tecnologías como la fusión o las llamadas nucleares de cuarta generación no se prevé que puedan estar en el mercado en las próximas décadas y, por ello, no entran dentro de nuestro horizonte temporal del estudio.

El modelo también nos muestra que en el sector de la electricidad los problemas son menos acuciantes, ya que el declive del carbón es un poco más tardío y existen tecnologías renovables con potenciales de desarrollo importante (figura 5). Todavía estaríamos a tiempo de sustituir buena parte del consumo de electricidad mundial con energías renovables, pero para ello deberíamos comenzar a invertir en esta década y, al no ser el eléctrico un sector problemático en estos momentos, corremos el peligro de no realizar las inversiones necesarias.

A pesar de todo ello, el modelo también muestra que el cambio climático no deja de ser un problema. Aunque algunos de los peores escenarios de emisiones previstos por el IPCC no son compatibles con los límites de los combustibles fósiles, sí existen escenarios muy preocupantes que lo son.

Los resultados que hemos obtenido con este modelo dibujan un panorama mucho más sombrío del que suele presentarse en los medios de comunicación y, probablemente, del que la mayor parte de las personas tienen en mente (incluso más pesimista que el que teníamos nosotras/os antes de realizar el estudio). Aunque ningún modelo es un oráculo ni debe ser tomado como tal, los modelos son herramientas muy útiles para mostrar aspectos que quedan ocultos entre la abundancia de datos. Es posible que las fechas y datos concretos que prevemos varíen debido a los errores que todo estudio lleva consigo, pero ello cambia muy poco las conclusiones básicas.

Los datos científicos apuntan a que, en las próximas décadas, el continuo crecimiento del consumo de energía que hemos disfrutado desde mediados del siglo XVIII se va a acabar. Vamos a tener que realizar una gran transición hacia una sociedad que no dependa de los combustibles fósiles y cada vez más científicos/as estamos alertando de que ésta no va a poder basarse únicamente en cambios tecnológicos. En esta misma década, para poder reaccionar frente al pico del petróleo, vamos a tener que emplear herramientas de todo tipo: sociales, económicas, políticas, etc., medidas que casan muy mal con nuestra economía de mercado y que van a requerir importantes niveles de conciencia ciudadana y voluntad política.

La crisis energética es uno de los problemas más importantes a los que nos enfrentamos y no podemos esperar a que la escasez de energía sea evidente para empezar a solucionarlo. Si esperamos unos años hasta estar completamente seguros de que las predicciones de los geólogos se cumplen, nos encontraremos en un escenario de energía escasa, crisis económica y conflictos por los recursos en el cual será muy complicado invertir en tecnología y emprender medidas colectivas. Debemos empezar la transición energética ahora. Al fin y al cabo, si nos adelantamos y realmente hubiera más energía fósil de lo que los científicos decimos, es muy poco lo que perdemos; pero, si llegamos tarde, el resultado será, sin duda, catastrófico.

Marga Mediavilla.

También publicado en Eldiario.es

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Figura 4: Estimaciones de la energía de diversas fuentes disponible para el transporte comparadas con la demanda bajo dos escenarios: BAU, que extrapola las tendencias actuales, y escenario 2, con fuerte desarrollo de las alternativas tecnológicas (Fuente: Capellán-Pérez, I. y col. Fossil fuel depletion and socio-economic scenarios: An integrated approach. Energy, Volume 77, 1 December 2014, Pages 641–666 2014).

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Figura5: Estimaciones de la energía de diversas fuentes para la generación de electricidad comparadas con la demanda bajo dos escenarios: BAU, que extrapola las tendencias actuales, y escenario 2, con fuerte desarrollo de las alternativas tecnológicas (Fuente: Capellán-Pérez, I. y col. Fossil fuel depletion and socio-economic scenarios: An integrated approach. Energy, Volume 77, 1 December 2014, Pages 641–666 2014).

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Ferran Puig Vilar: la Dinámica de Sistemas explicando el Mundo

¿Puede una metodología científica convertirse en un elemento transgresor o incluso antisistema? ¿Es peligroso usar la ciencia  con perspectivas holistas  alejadas del enfoque habitual (que analiza exhaustivamente cada detalle del ala de la libélula que está posada en la rama del árbol) en lugar de un enfoque holista (que ve el bosque)?

Ferran Puig Vilar ha escrito recientemente en su blog una serie de posts (que esperamos se transformen pronto en algo con más entidad como un libro) sobre la Dinámica de Sistemas y su aplicación a los estudios sobre los Límites Crecimiento. En ellos  nos  cuenta cómo esta metodología se ha aplicado a las ciencias sociales y cómo frecuentemente ha cosechado resultados que pocos querían escuchar, haciendo que se convirtiera en la “antisistema” de las ciencias.

Ferran Puig Vilar es ingeniero de telecomunicaciones y un buen conocedor de la Dinámica de Sistemas, pues durante décadas ha sido director de Automatica e Instrumentación, una de las revista  técnico-científicas especializadas en la Ingeniería de Control mas prestigiosas en idioma español.

Os recomiendo mucho su lectura,  pues  no sólo es un texto muy bien documentado y riguroso, es también muy ameno y está escrito con una fina ironía que muchas veces nos lleva a la sonrisa. Espero que disfruteis de su lectura.

Marga Mediavilla

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Predicciones y miedos: de la crisis al colapso

Algo más de medio año antes de que estallara la crisis en la que nos encontramos aún, recuerdo que estaba con mis modelos de energía, economía y cambio climático y leyendo sobre el pico del petróleo, conectando ideas, me asusté lo suficiente como para escribir un correo electrónico a un asesor del entonces gobierno de Zapatero diciéndole que se nos venía una fuerte crisis económica sin precedentes.

Para mí la causa principal era la escalada de los precios del petróleo una vez llegados a ese entorno cercano de su pico productivo en los que la demanda supera la oferta. En mi cabeza ya tenía claro que eso realimentaría la economía mundo.

No sabía por qué vía, no tenía idea entonces de la burbuja financiera (sí sabía de la burbuja de infraestructuras en España y que esta iba a explotar).

Cuando en Septiembre de 2008 Ban Ki Moon reconoció tres crisis: alimentaria, energética y financiera en medio de una permanente (ambiental-climática) me figuré que el Mundo por fin estaba reconociendo el problema de los Limites al Crecimiento.

Y es que la sociología es mucho más compleja que la física, así que fallé en esta previsión.

En mis modelos de entonces imaginé que nos daba por explotar el petróleo no convencional (el caro, el de baja TRE en su extracción) y el carbón a tope para evitar la caída energética inevitable, pero me parecieron locuras (los llame Madcoal) y los puse en un anexo de mi tesis. Volví a equicocarme porque ahora son los que mejor aguantaron los acontecimientos.

Así que las variables geopolíticas son tan importantes como las energéticas. La estupidez humana es infinita como dijo Einstein y con ello debemos trabajar.

Si el colapso económico mundial hubiera comenzado en el 2010-2015 como marcaban mis modelos no Madcoal, el futuro sería mejor (curvas de descenso casi simétricas al ascenso). Fui, como siempre, optimista.

No predijimos el fracking. Su crecimiento explosivo ha sido tal que no nos cabía en la imaginación. Hasta mis madcoal se quedaron cortos aquí. La razón es que fueron decisiones políticas y no lógicas (a escala global se entiende) las que llevaron a esa situación: Bush tuvo que cargarse tres leyes “ambientales” para permitir la salvajada que sobre el entorno están haciendo en los estados del fracking. De hecho esto lo hizo antes de la crisis del 2008, con lo que sí hay alguien al timón del Titanic (con ganas, se ve, de ir más deprisa hacia el iceberg).

Ahora quiero hacer otra predicción y aviso porque vuelvo a estar asustado como en 2007 (bueno en realidad hace casi un año ya que empecé a comentar entre familiares que en el 2015 venía una segunda ola de Tsunami, seguramente mayor).

Asesores del gobierno, de los gobiernos: aprovechen los bajos precios del petróleo no para amortizar deuda sino para comprar y almacenar petróleo, se nos viene una crisis (energética, financiera, alimentaria en medio de la ambiental permanente) posiblemente mayor que la anterior. Empiecen a adaptarse al colapso porque al evitar parcialmente el de 2008  éste será más profundo. Si no lo hacen y se inventan algo para mantener a flote el capitalismo liberal a costa de más desigualdad humana y embate contra Gaia, la próxima crisis tras la que viene ahora se aproximará a la imaginada tercera guerra mundial y su barbarie posterior.

Ya no estamos a tiempo de evitar el colapso de la civilización (disminución fuerte de su complejidad, de su consumo de energía y materiales) pero es la última oportunidad, la que viene en estos próximos 5 o 10 años, para evitar la barbarie.

¿Cómo viene ahora la crisis? por vía de la explosión de la burbuja del fracking (aunque ya se les ocurrirá algo a los economistas que dirigen el cotarro para olvidarse de la energía, el cambio climático, la biodiversidad y la equidad). ¿Cuando será? En cualquier momento dentro de los próximos 12 meses (mi intuición: probabilidades >60% antes de seis meses, más del 80% antes de 12 meses, más del 95% antes de 24 meses).

¿Qué pasará? Intuyo malas reacciones geopolíticas y económicas (ya las está habiendo), pero aquí siempre me quedo corto; no sé. Hasta ahora Estados Unidos ha pasado sus crisis económicas a Europa (desde hace ya casi un siglo), valiente amigo que nos hicimos. Por lo pronto parece que por ley la burbuja del fracking no les va a estallar en la cara a los principales inversores norteamericanos. Pero entre Isis, Rusia, Venezuela, Estados Unidos, Sur de Europa, Noruega, China -con su burbuja de infraestructuras también-… ¡hay tantos sitios por dónde pinchar esta vez!

Yo no manejo más variables y modelos que los asesores de la Casa Blanca, ¿qué se esperaban?

Sin embargo, esos asesores han caído en una trampa social: el corto plazo y la visión localista les va a llevar igualmente a la ruina. Quizás ya tengan planificado un mundo como en la película “In time”, o “Elysium”. Probablemente su tenco-optimismo les nuble la mente.

Todo se realimenta.

Carlos de Castro

PD: ¿Alguien sabe cómo hacer llegar este “susto” a la televisión? El otro día vi a Marhuenda tocarlo de refilón  por primera vez en un programa de buen share (la sexta noche) y ya le está echando la culpa a la superpoblación. ¿Se nos vienen ya los ecofascismos-neoliberales? ¿La batalla ya hemos empezado de nuevo a perderla?

A mi me gustaría ver a Antonio Turiel o a Jorge Riechmann o a Marcellesi en Al rojo vivo, en el programa de Évole o en la Sexta Columna. Si fueran tan solo la mitad de las veces que los Inda… ¿Ideas?

Claro que eso sería solo en España…

Mientras tanto seguiré aumentando mi complejo de Casandra.

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